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Una tendencia al alza en accidentes de tránsito fatales este año en los que está involucrado un tráiler obliga a homologar regulaciones y licencias para su circulación en el Istmo

Alto riesgo en la calle

Aunque se lamenta por los accidentes en los que están involucrados tráileres, “…la mayoría de las muertes es más responsabilidad de los conductores que no manejan un camión, porque ellos tratan de rebasar”, ha dicho el director ejecutivo de Canatrac.
Suena hasta un poco irónica la afirmación si se piensa que un tráiler, tanto puede ir a grandes velocidades, en algunos casos, como a 20 kilómetros por hora en ciertas cuestas o circunstancias. ¿Qué se supone que haga en el último caso la fila de vehículos livianos que se va formando detrás y que necesita llegar a sus destinos?
Por otra parte, y con todo el respeto que se merecen los conductores responsables de tráileres, quienes viajan asiduamente por la ciudad y las carreteras comprueban con frecuencia el zigzagueo que estos enormes vehículos efectúan en calles céntricas de mucho tráfico, rebasando a otros vehículos con gran riesgo. También han comprobado su alta velocidad a veces en carreteras.
Además, el hecho de que algunos “no tengan que responder a la ley de tránsito hace que muchos conductores extranjeros sean más confiados de la cuenta”, explica Silvia Bolaños, directora del Cosevi. ¿Y qué se está haciendo al respecto? Nos preguntamos nosotros.
El tema debe ser tomado muy en serio porque hay una tendencia al alza en la cantidad de accidentes fatales este año en los que se vio involucrado un tráiler, tal como lo ha informado este medio ayer con base en datos de Cosevi.
Debido a errores del pasado cuando se eliminó el ferrocarril en el país, las cargas pesadas se transportan por carreteras (coadyuvando en gran medida a su destrucción), pero no se han adoptado regulaciones especiales para la circulación de estos vehículos de gran tamaño, ni tampoco para su paso por la ciudad.
Esto último nunca debería ser por calles demasiado céntricas donde se producen presas (ni por carreteras demasiado angostas y a veces hasta muy sinuosas), además de que su circulación por las ciudades debería ser después de las 20 horas y antes de las seis de la mañana.
Todo esto paralelo a la necesidad de tener claras reglas homologadas entre los países del Istmo que regulen las condiciones físicas de los vehículos y de conducción para sus conductores, ya que algunos de estos automotores registrados en un país circulan por otros y, aunque atraviesen fronteras deberían obedecer a similares regulaciones.
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