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Martes 9 Diciembre, 2014

“…existe el inminente peligro de un supuesto ingreso indiscriminado de ratas, palomas, y otros animales e insectos que podrían contaminar los granos…”


¿Alimentos contaminados?

El 14 de octubre anterior, don Carlos Gatgens, presidente de la Junta Directiva de la Asociación de Equipos Especiales a Granel (Aeegra), denunció una serie de irregularidades que podrían afectar la salud de la población.
El 60% de los granos importados al país ingresa por puerto Caldera, desde donde se traslada a bodegas y plantas de proceso para el consumo animal y humano. El otro 40% entra por Limón y nuestras fronteras, con igual destino y propósito.


Al menos en el Pacífico, se utilizan “trailetas” graneleras —con el fin de reducir costos— para el transporte y almacenamiento de los productos alimenticios.
Aeegra denuncia el temor de que estas, tanto como algunas bodegas de almacenaje, no cuenten con las condiciones higiénicas apropiadas para el tratamiento de los alimentos de acuerdo con las normas nacionales e internacionales.
Muchas de estas bodegas, según la denuncia, supuestamente se mantienen abiertas; por lo que existe el inminente peligro del ingreso indiscriminado de ratas, palomas, y otros animales e insectos que podrían contaminar los granos durante su almacenamiento.
En una acción sin precedentes, el Dr. Bernardo Jaén, director del Servicio Nacional de Salud Animal, Senasa, dando muestras de ser un funcionario paradigma para todos los servidores públicos, ordena el mismo día, una investigación, dirigida por los doctores Federico Chaverri y Bernardo Monge.
Los investigadores elaboran el reporte SENASA-DRPC-183-2014, fechado el 17 de octubre anterior. La investigación es sigilosamente exhaustiva, con prueba fotográfica y testimonial por parte de sus autores.
La investigación describe “la ausencia de procedimientos de limpieza y desinfección por escrito y con su debido registro de manera que pueda constatar que efectivamente se da un proceso de lavado”, dice el informe.
Senasa deja una clara advertencia: “Con base en lo observado durante la inspección, este tipo de transporte podrá funcionar únicamente si se implementan los cambios que demuestren por cada empresa transportista, que cuenta con programas periódicos de limpieza y desinfección debidamente documentado, con su registro manual de procedimientos”.
Además, la Dirección Regional Pacífico Central está comprometida —dice el informe— ante el pueblo de esa región y el país en general, a continuar inspecciones “aleatorias” para verificar las condiciones higiénicas, tanto al ingreso del puerto como en cualquier sitio que considere necesario, incluidas las bodegas de almacenamiento.
La oportuna denuncia de Aeegra y el plausible actuar de Senasa, condujeron, la semana pasada, al cierre de una bodega de almacenamiento de granos en Orotina por parte del Ministerio de Salud.
Como periodista y como ciudadano felicito la labor de ambas instituciones, esperando y siguiendo de cerca los acontecimientos por el bien del país, la salud de nuestros animales y del pueblo en general.

Ricardo Sossa

Periodista, politólogo y sociólogo