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Encuentro de Ottón Solís con Chinchilla dejó resentimientos internos
Alianza muestra fisuras

Surgen primeras dudas sobre durabilidad del pacto opositor

Como un hueso, la Alianza por Costa Rica comienza a mostrar fisuras, las cuales con el tiempo podrían sanar o por el contrario, agudizarse hasta ocasionar una quebradura.
El encuentro que Ottón Solís, líder del Partido Acción Ciudadana (PAC), sostuvo la semana pasada con la presidenta Laura Chinchilla evidenció resentimientos internos. Principalmente, en torno a la discusión de dos complejos proyectos de ley: la reforma eléctrica y el Plan Fiscal.
La cita entre Solís y Chinchilla sorprendió a los diputados opositores, a excepción de los del PAC, quienes menos de 24 horas antes se habían reunido con su líder histórico para afinar la posición de la bancada entorno a una posible reforma tributaria.
La falta de comunicación acerca del encuentro, así como el compromiso de darle un trámite expedito en el Congreso al paquete de impuestos propuesto por el Gobierno, si a este se le hacen ciertas modificaciones, molestó tanto a los legisladores de la Alianza, como a las cúpulas de los partidos que la integran.
Ello, en razón de que solo dos meses antes las fracciones que integran esta unión el PAC, la Unidad Social Cristiana (PUSC), Movimiento Libertario, Accesibilidad Sin Exclusión y Frente Amplio, habían acordado realizar los esfuerzos necesarios para tomar una posición conjunta en torno a la reforma fiscal.
“Claro que existen ciertos resentimientos, eso no se puede negar, pero esos resentimientos son pequeños y todavía no son suficientes como para que la Alianza se rompa”, dijo Walter Céspedes, subjefe de fracción del PUSC.
El malestar del legislador socialcristiano fue secundado por el presidente del partido, Gerardo Vargas, quien mediante una misiva pidió explicaciones y transparencia a su homóloga del PAC, Elizabeth Fonseca.
La falta de transparencia no es el único malestar, sino también la injerencia de Solís en el accionar legislativo. Los miembros de dicha unión cuestionan su papel dentro de la agrupación rojiamarilla y cuán representativa es su posición, ya que él no ocupa ningún cargo jerárquico y tampoco participó en la conformación de la Alianza.
“Para nadie es un secreto que Ottón Solís no quiere la Alianza y hace lo imposible por destruirla y hacerle el juego a la presidenta Chinchilla y a Liberación Nacional (PLN). Es la única persona en este país que cree que este es el mejor, de los últimos cinco gobiernos”, dijo Danilo Cubero, jefe de fracción del Movimiento Libertario.
Si bien, de momento, los indicios de una ruptura irreconciliable son mínimos, existe consenso en que la prueba de fuego será en la elección del directorio legislativo del próximo 1° de mayo, pues durante dicha jornada se aclarará si los rencores persisten, o por el contrario fueron superados.
Del resultado de dichas elecciones legislativas, también pende de un hilo la posibilidad de crear una gran coalición para enfrentar al PLN en las urnas.
Tomando en cuenta que si se rompe la Alianza es más difícil que la confianza se restablezca, de cara a los comicios de 2014, explicó Cubero.
Sin embargo, en el PAC la idea de unir fuerzas contra el PLN aún no es una opción real, y por el contrario se ve muy lejana, ya que ideológicamente son muy disímiles.
“Una coalición hoy día es imposible, es algo que nosotros todavía no contemplamos, ideológicamente existe un abismo muy grande que nos separa y hasta que en este aspecto no exista una homogeneidad, el panorama es complicado”, explicó Manrique Oviedo, jefe de fracción del PAC.
Las bancadas de oposición unieron fuerzas desde el pasado 1° de mayo, cuando se adueñaron del directorio legislativo.
El pacto inicialmente contempla una unión, durante toda la administración de la presidenta Chinchilla, rotando los miembros del directorio, el cual este año es presidido por el PAC, después será el Movimiento Libertario y por último el PUSC.

Natasha Cambronero
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