Enviar

Regulación o libre flotación


Costa Rica está atravesando la necesidad de tomar decisiones drásticas en torno al tipo de cambio, ya que la cotización del dólar con respecto al colón ha caído drásticamente en los últimos meses.
La semana pasada se conocieron algunas posibles acciones que se pudieran tomar con el fin de controlar el impacto de esta caída, entre las que se encontraban la aplicación de impuestos, restricciones y otras.
Para entender los efectos de estas decisiones en los mercados, hay que tomar en cuenta en primer lugar el impacto que tienen estas decisiones en la economía.
Todas las monedas que se negocian en los mercados internacionales se encuentran bajo una fuerte presión, debida a la alta especulación que realizan los operadores y sobre todo países como China, que han obligado a los demás a tomar decisiones fuertes en sus economías para no quedar en una situación de desventaja competitiva.
Por otra parte, la crisis de deuda vivida en los últimos dos años ha llevado a los inversionistas a refugiarse en instrumentos con mayor seguridad, entre los cuales no figuran las monedas.
El país no puede por sí solo librarse de los efectos de la especulación en el mercado internacional ni tampoco puede limitar las entradas de dólares a la economía, lo que sí puede hacer es controlar sus finanzas internas para tratar de mantener el valor competitivo de su moneda.
El control del mercado interno no es gratis, de hecho tiene un delicado balance, ya que mover el tipo de cambio genera un impacto directo sobre la inflación y los bancos centrales, suelen ser muy eficientes en controlar solo una de las variables, no las dos.
En el caso de Estados Unidos, al igual que en el país, el Banco Central ha tratado de mantener controlada la inflación, pero a costa de una alta volatilidad del tipo de cambio; esta situación definitivamente ha traído muchos desajustes tanto a las importaciones como a las exportaciones.
Si el Estado quisiera controlar el tipo de cambio, tendría de dejar que la inflación suba, ya que si participa en el mercado, reduce reservas que aumentan el riesgo y por ende el costo del dinero.
Si por el otro lado, quisiera imponer impuestos sobre las transacciones en dólares, una de dos cosas ocurre, o disminuye la entrada de dólares que puede aliviar la situación al principio, pero luego se convierte en una barrera de entrada de nuevas inversiones, o aumentaría el costo de las transacciones lo que en ambos casos terminaría por afectar la inflación.
Ahora bien, ¿existe una solución a este dilema? Sí, lo que tradicionalmente ha resultado mejor en el largo plazo en el mundo, es dejar que el tipo de cambio flote libremente y se ajuste la economía a esa nueva realidad. Una tarea nada sencilla.



El país no puede por sí solo librarse de los efectos de la especulación en el mercado internacional ni tampoco limitar las entradas de dólares


Alfredo Puerta, MBA
[email protected]

Ver comentarios