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Los fondos de inversión de largo plazo están colocando sus capitales en bonos corporativos que son más fáciles de monitorear y de administrar.

Bonos Corporativos, el nuevo atractivo

Este año ha sido muy particular el comportamiento de los inversionistas, ya que si bien pareciera imperar la búsqueda de ganancias y buenos rendimientos, la necesidad de refugio permanece también muy latente.
El cierre de este año fiscal en los mercados emergentes; es un claro ejemplo de lo anterior, no porque haya ocurrido algo muy diferente a lo que pasaba en el antes, pero si por el tipo de inversiones que salieron a relucir como más atractivas.
Tradicionalmente, setiembre es un mes donde los países y en menor grado las empresas, suelen emitir bonos. Las razones en su mayoría, están orientadas al aumento en las necesidades de capital de trabajo que demandan, para finiquitar sus planificaciones anuales.
Según las cifras recopiladas por BCP Securities, entraron en circulación cerca de $21.600 millones en bonos de mercados emergentes, de los cuales las tres cuartas partes fueron emitidas por empresas.
Esta masiva participación de empresas en los mercados de deuda, es lo que ha hecho tan particular este cierre y en especial el mes de setiembre; pero más allá de esto, el incremento del apetito de los inversionistas por la deuda corporativa es lo que llama mucho más la atención.
Este aumento del interés por la deuda emergente, se ha hecho más evidente en Europa y Asia debido a la fuerte caída experimentada por los bonos de los llamados países periféricos de la zona euro como lo son Portugal, Irlanda y Grecia, que en el pasado ofrecían atractivas oportunidades de inversión.
Hasta principios de este año, los inversionistas conservadores no colocaban sus fondos en los países emergentes y en muchos casos lo más lejos que legaban era a invertir en Japón o Corea del Sur; sin embargo, este año uno de los mercados de mayor interés para ellos ha sido el de América Latina.
Por otra parte, los fondos de inversión de largo plazo ya no están colocando sus capitales, en las complejas estructuras financieras que tradicionalmente utilizaban, sino en estos bonos corporativos que son más fáciles de monitorear y de administrar.
Los bonos más buscados son los de empresas brasileñas las cuales colocaron en setiembre cerca de $6.200 millones; seguidas por las chilenas que colocaron $1.100 millones y las mexicanas con $1.000 millones.
Los rendimientos de estos bonos, no se han alejado sustancialmente de los que ofrecen los de sus países de origen, lo que indica que el riesgo percibido no es muy elevado, lo que aumenta su atractivo.
Según los analistas, la oferta de bonos de empresas de los países mencionados anteriormente; no se da abasto para la alta demanda, lo que abre una oportunidad a empresas de la región de buscar fondos en los mercados de deuda internacional.

Consultor Estrategia Financiera, LLC
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