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Alerta

Alejandra Esquivel [email protected] | Jueves 17 julio, 2014


Hay que analizar y poner en práctica lo que más nos convenga de cara al sistema mundial y las necesidades de nuestro país


Alerta

Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica son las cinco naciones que ponen en marcha un nuevo banco de desarrollo. Esto no sólo viene a ofrecer una alternativa frente al prestigioso Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, sino que envía señales de independencia, poder y posicionamiento político y económico y: reconfirmación de que ya llegaron… y ahora planean quedarse.
BRICS, acrónimo originado por el nombre de los países participantes está gestionando la administración de su propia seguridad económica. La creación de un nuevo banco de desarrollo “bajo su sombrero” es un movimiento más de una maniobra de mediano a largo plazo que se han planteado para imponer gradual y estratégicamente su ideología y dinámica de acción y reacción ante los escenarios principalmente políticos y económicos que se presenten en las diferentes zonas geográficas del orbe.
Primero fue su establecimiento previo a la crisis financiera de 2008, luego BRICS también advirtió la tensión reciente entre Rusia y Ucrania y las amenazas principalmente de Estados Unidos de sancionar a Rusia por lo que consideraba una posición imperialista y déspota al anexar Crimea a su territorio.
La falta de apoyo por parte de los cuatro países restantes que componen BRICS, hacia Estados Unidos ante esta advertencia dirigida a uno de sus socios, denotaba apoyo político al interior del BRICS aunque eso implicara “escoger” a un miembro antes que a Estados Unidos.
La relación quizá fue primero diplomática, luego política y ya evidencia haber alcanzado más allá de intercambios comerciales que son normales en una era marcada por la globalización, una relación económica que nos debe mantener alertas porque puede implicar una realineación en el balance del desarrollo económico futuro, principalmente para economías dependientes como la nuestra.
Existen ejemplos muy tangibles que demuestran que a las autoridades costarricenses les cuesta leer bien las señales de cambios en el orden económico-político mundial y traducir esa lectura en estrategias y ejecuciones que marquen diferencias positivas para el país.
Ejemplo de ello el ser clasificado como país de renta media, que si bien desafortunadamente nos vino a limitar por ejemplo el acceso a la cooperación internacional, también es cierto que si sabemos canalizar esa nueva clasificación, podríamos conducirnos hacia un nuevo modelo de diplomacia, financiación, por mencionar un par de oportunidades.
No me extrañaría que tampoco sepamos planificar nuestra respuesta a estos nuevos aires de cambio. La influencia creciente de BRICS y los cambios urgentes que precisan instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en un momento en el que hasta la competitividad de instituciones de este nivel se puede ver en entredicho, justifican que invirtamos “tiempo y dinero” en analizar y poner en práctica lo que más nos convenga de cara al sistema mundial y las necesidades de nuestro país.


Alejandra Esquivel

[email protected]