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Podemos hablar mucho de planes y acciones para que nuestro país llegue a ser carbono neutral, o que al menos contamine el mínimo posible, pero esto no lo lograremos hasta que no se cambie el sistema de transporte público de personas y de mercaderías


Al fin cambios en sistema de transporte

Hay importantes acciones que se están dando a fin de que el país cuente con trenes eléctricos para el transporte de personas y de mercaderías. Esto debería ser apoyado sin mezquindades porque se necesita con urgencia.
Uno de los serios problemas que Costa Rica no ha resuelto aún, es la contaminación que se genera debido al mal sistema de servicio de transporte público colectivo actual y a la errada y poco inteligente política que tuvimos hace algún tiempo de cerrar la circulación de trenes de carga para comenzar a transportar las mercaderías en tráileres.
Podemos hablar mucho de planes y acciones concretas para que nuestro país llegue a ser carbono neutral, o que al menos contamine el mínimo posible, pero esto no lo lograremos hasta que no se cambie el sistema de transporte público de personas y de mercaderías.
El gobierno ha presentado un proyecto de ley para su discusión en el plenario de la Asamblea Legislativa que esperamos tenga el apoyo de los diputados porque de ello dependería que un porcentaje del impuesto único a los combustibles fuera utilizado —junto a otras formas de financiamiento— para empezar a cambiar el panorama del transporte en el país.
Se pondría en marcha un tren eléctrico para pasajeros San José-Cartago, como primera fase de la iniciativa de dotar a la nación de estos trenes en diversas rutas para la movilización de quienes diariamente van a sus trabajos y centros educativos y regresan después a sus viviendas.
Esto es algo que Costa Rica nunca debió perder sino, por el contrario expandir y modernizar.
Carecer de trenes eléctricos para carga nos ha significado la cara factura de un gran consumo de combustibles para transportar mercaderías desde y hacia los puertos por carreteras, las cuales, por cierto, se destruyen permanentemente puesto que no fueron construidas para soportar el paso de los pesados tráileres por muchos años.
Pero además nos significa una fuente de contaminación que no nos permite bajar nuestra huella ecológica.
En nuestra dependencia de hidrocarburos el sector transporte en general es el mayor consumidor.
Realizar este cambio es una obligación de los gobiernos, que ha venido siendo postergada por décadas.
La actual administración no podrá realizar la totalidad del cambio necesario, probablemente, pero sería importante que al menos se inicie la tarea pendiente con algunos trenes eléctricos de pasajeros y los de carga que viajen hacia los puertos.
Esto requiere fortalecer con un nuevo marco legal al Instituto Costarricense de Ferrocarriles, ya que el actual, que data de 1985, le ha venido imponiendo serias limitaciones para obtener financiamiento y con ello realizar las obras que tanto urgen.


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