Airbnb moviliza a sus usuarios para defenderse en Nueva York
Logotipo de Airbnb frente a una casa que se alquila. Bloomberg/La República
Enviar

Rhett Johnson, de 34 años, llegó a ganar $1.000 por mes alquilando el living y el sofá cama de su apartamento de un aposento en Manhattan.
Airbnb, la plataforma de alojamiento por Internet con sede en San Francisco que él usa, está tratando de reclutarlo junto a otros 46 mil anfitriones neoyorquinos para un movimiento político. Su objetivo más inmediato: impedir que el gobernador Andrew Cuomo sancione una ley que impondría a los usuarios de Airbnb multas de hasta $7.500 si publicitan estadías cortas en apartamentos sin ocupar.
Se está instando a Johnson y a otros anfitriones a movilizarse y resistirse a tales leyes. Lo que está en juego para Airbnb y otras empresas de la “economía compartida”, como Uber Technologies, es el riesgo planteado por los entes reguladores a medida que las compañías se expanden por el mundo. De ciudad en ciudad, enfrentan una reacción violenta de competidores consolidados y tradicionales, ya sean hoteleros o la industria de los taxis.
“Ustedes, la comunidad Airbnb, son la cara de un movimiento”, dijo Michael Nutter, exalcalde de Filadelfia, presidente pago de un consejo de asesoramiento de Airbnb, a los usuarios neoyorquinos en una reunión el 10 de setiembre.
Chris Lehane, contratado hace un año como director de políticas y asuntos públicos por el máximo responsable de Airbnb, Brian Chesky, de 35 años, encabeza el desafío de organizar a los usuarios en una fuerza disciplinada. Lehane fue consultor en la Casa Blanca de Bill Clinton y conoce a Cuomo desde hace casi 20 años.
Lehane dice que Airbnb quiere trabajar con los gobiernos, no combatirlos. Cuando la compañía afirmó que demandaría a Cuomo y la Legislatura si se sancionaba la ley, su abogado escribió la carta “con más tristeza que enojo”, dijo Lehane.
La empresa reconoce que miles de sus miembros violan una ley que prohíbe alquilar un apartamento desocupado en edificios con tres unidades o más por menos de 30 días. Lehane dice que esa ley, adoptada en 2010, dos años después de la fundación de Airbnb, no anticipó el crecimiento veloz de la empresa. Airbnb tiene 100 millones de usuarios en 35 mil ciudades.
El proyecto de ley que aguarda la sanción de Cuomo fue aprobado por la Legislatura en junio tras pedidos de hoteles, sus sindicatos, propietarios y grupos de defensa de los derechos de inquilinos. Dani Lever, portavoz del gobernador, no quiso decir si él lo sancionaría.
Cuomo tiene hasta el 31 de diciembre para decidirse. Si aprueba el proyecto, quienes usen Airbnb para anunciar alojamientos que violen la ley estatal recibirían una multa de $1.000, que subiría a $5 mil en caso de reincidencia y hasta $7.500 para violaciones posteriores.
Linda Rosenthal, una demócrata que representa a Manhattan en la asamblea legislativa y patrocinó el proyecto de ley, dice que Airbnb no eliminará las transacciones ilegales. “A los ejecutivos bien pagos de Airbnb no les importa en verdad la crisis de viviendas accesibles en Nueva York”, dijo. “Ganan tanto dinero con los ilegales que no quieren hacerlo”.


Ver comentarios