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Ahorro energético sostenido

En su más reciente racha alcista, el precio por barril del petróleo de Texas sobrepasó los $80 en la Bolsa Mercantil de Nueva York, mientras persiste la inquietud por la merma en reservas de crudo en Estados Unidos.
Las existencias de petróleo almacenadas en la semana pasada en Estados Unidos bajaron en 7,1 millones de barriles, cuando los analistas preveían un recorte de unos 2 millones. Las reservas de gasolina también bajaron.
La persistente caída en reservas de crudo y de gasolina contrasta con datos que indican que la demanda se mantiene elevada en Estados Unidos y que continuará siendo fuerte también en próximos meses, lo que tensa la relación entre oferta y demanda.
Otro de los factores que azuzan la escalada de precios es la evolución del huracán Humberto, que alcanzó ayer la costa de Texas con categoría 1, la más baja en la escala Saffir-Simpson, pero causó alteraciones de la actividad en al menos tres refinerías en ese estado por problemas en el suministro de electricidad, según reportaron las agencias internacionales.
Las noticias que llegaban al mercado aludían al cierre de algunas plantas de las compañías Total, Motiva y Valero.
Estos factores parecen pesar más en la psique del mercado que el anuncio de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió aumentar en medio millón de barriles su producción real a partir de noviembre.
Costa Rica no tiene posibilidades de influir en los vaivenes impredecibles de los mercados internacionales, aunque como importador absoluto de petróleo para la satisfacción de los requerimientos de la población se ve profundamente afectado por estos.
El camino que queda ante las autoridades y la ciudadanía es el de un consumo responsable de la energía y el estímulo a las investigaciones que produzcan alternativas viables a la dependencia del petróleo.
Sin embargo las medidas para control del consumo que se anuncian cada vez que el petróleo se embarca en una escalada de precios, se vuelven laxas cuando cede la presión en los mercados internacionales y los bolsillos se habitúan a la carga extra del incremento en la gasolina.
La moderación en el consumo de los hidrocarburos no solo genera beneficios de naturaleza económica y ambiental, sino que protege las posibilidades de las generaciones por venir.
La necesidad de moderar el consumo y buscar alternativas debe ser un esfuerzo sostenido, no un alarido de alarma lanzado al aire solo cuando la situación apremia.
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