¿Ahora qué señor Draghi? Inversores intentan interpretar al BCE
La claridad de las palabras de Draghi ha dado paso a un panorama menos transparente para los inversores que intentan adivinar el próximo paso del BCE. Bloomberg/La República
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 Si este año la cuestión era leer los labios de Mario Draghi, el 2016 será leerle el pensamiento.
El bono alemán a diez años se dirige a la primera caída mensual desde agosto tras declaraciones del presidente del Banco Central Europeo de que los responsables podrían haber inyectado suficiente capital en la economía de la zona euro para alcanzar la tasa de inflación deseada, algo por debajo del 2%.
Esto supuso un cambio de tono respecto a las afirmaciones del 20 de noviembre, cuando dijo que adoptaría las medidas necesarias para impulsar los precios de consumo.
Entonces, las rentabilidades de deuda a vencimiento más corto cayeron a mínimos históricos.
La claridad de las palabras de Draghi ha dado paso a un panorama menos transparente para los inversores que intentan adivinar el próximo paso del BCE.
Un alza del mercado impulsada por el programa de compra de deuda, o flexibilización cuantitativa, llegó a un final abrupto este mes después de que Draghi presentó un paquete de medidas que sugería que estaba encontrando resistencia interna para más estímulo.
“Con la última decisión, para mí estaba muy claro que los halcones se habían hecho con el mando”, dijo Elwin de Groot, economista jefe de Rabobank International en la ciudad holandesa de Utrecht. “Esta podría ser la historia de 2016: no solamente si el BCE tiene la voluntad de hacer más, sino ¿puede hacerlo?”
A pesar de que Draghi ha dicho que el BCE continúa preparado para responder a un cambio de circunstancias, las previsiones del mercado de deuda muestran un panorama incierto.
Las predicciones para 2016 sobre la rentabilidad del bund alemán a diez años oscilan entre el 0,4% y el 1,55%. El martes eran del 0,6%.
El inicio del programa de flexibilización cuantitativa en marzo arrastró la rentabilidad media de la deuda soberana de la eurozona a un récord mínimo del 0, 43%, para repuntar al 1,08% para mediados de junio, según índices del Bank of America Merrill Lynch.
Las turbulencias de mercado en China y el colapso de precios de las materias primas volvieron a encender el miedo a la deflación, impulsando la demanda de pagos de cupones fijos de deuda y provocando una caída de la rentabilidad media al 0,57% para el 2 de diciembre.
Un día después, subía a 0,73% por el alza de la rentabilidad alemana a máximos no vistos desde 2011 cuando el BCE reveló que las medidas de estímulos quedaban limitadas a un recorte de tipos y la ampliación del programa de flexibilización cuantitativa en al menos seis meses.
“La denominada divergencia política será el tema del año que viene”, dijo Marius Daheim, analista de estrategia de tipo de interés del banco sueco SEB en Fráncfort.
“Los mercados seguirán guiados por políticas”. Este analista recomienda invertir en bonos de la zona euro de más alta rentabilidad, como los de Italia o España, para un rendimiento positivo.
“Habrá presión sobre el BCE para que haga algo”, dijo Kit Juckes, analista de estrategia mundial de Société Générale SA en Londres. Para Draghi “se trata más de una cuestión de ajuste del timón para que el banco continúe en esa dirección y que no lo desvíen otros acontecimientos. Está adoptando una postura de reacción”.


 

 


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