Fabio Parreaguirre

Fabio Parreaguirre

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Sábado 16 Julio, 2016

Ahí viene el Coco… ¡Es vara!

Tengo que aceptar que fui de los que dijeron en múltiples ocasiones que para este momento del año, las tasas de interés empezarían a subir.
“Ahí viene el Coco… ahí viene”, varias notas desde 2014, en total directas del tema fueron 16.
Este no fue un error solo mío, fue de incluso amigos analistas, banqueros, exfuncionarios de Hacienda, economistas, todos veíamos inminente que las tasas tenían que subir en colones.
Ese mismo error lo cometieron a nivel internacional, los bancos de inversión, analistas de Bloomberg, CNBC Money, y otros genios de este fascinante mundo de las inversiones.
Casi estuve a punto de apostar que así sería, que la tendencia de las tasas en colones y en dólares sería hacia arriba para este año.
Tenía una justificante muy fuerte para esto, en Costa Rica el alto déficit fiscal y que en la ecuación, cualquier persona con un poco de capacidad de análisis económico sabe que un alto déficit significa altas tasas de interés, entre otras cosas.
Pero no tenía en el radar lo que ha sucedido con el petróleo y la inflación, con el poco crecimiento mundial, los eurobonos y ahora que no están para financiar al gobierno, con las captaciones por medio de Tesoro Directo.
Mucho menos la subasta de hace una semana con una captación de $380 millones por parte de Hacienda (para hoy apuesto lo que sea que no se llega ni a la mitad).
New Normal dirían los analistas norteamericanos, puede que sí, las tasas bajas llegaron para quedarse, no solo en Estados Unidos o en otros sitios que incluso son negativas, sino también en nuestro país.
Yo les sacaría provecho a créditos en colones, con una tasa fija por un periodo extenso (hipotecario principalmente), las inversiones inmobiliarias serían acertadas, pero por ejemplo la figura de fondos de inversión inmobiliarios es la que mejor rendimiento da hoy y en dólares.
No se preocupe si escucha nuevamente decir que “viene el Coco”, igual al fin de cuentas, tenemos tanta suerte, que cuando parece que tenemos la tormenta perfecta para nuestra economía, llega el veranillo de San Juan a salvarnos.