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Aguerre, el loco soñador de olas

Luis Fernado Rojas [email protected] | Miércoles 05 agosto, 2009



Aguerre, el loco soñador de olas
Y siete veces presidente de la Asociación Internacional de Surf

Luis Rojas
[email protected]

Creció montado en una ola, y desde ahí pudo visualizar que al final de las derechas y de las izquierdas la ola no terminaba, porque había un mundo de oportunidades que conquistar, no sobre la alfombra de Aladino, sino sobre una tabla de surf.
El argentino Fernando Aguerre, quien ha dirigido los destinos de la Asociación Internacional de Surf (ISA) durante los últimos 15 años, ahora mira hacia atrás y sonríe al pensar en los sueños que se hicieron realidad.
Aguerre, radicado en California desde 1984 y quien se encuentra ahora en nuestro país disfrutando del Mundial de Surf se recuerda de 19 años de edad inventándose una asociación de surf en Argentina, en medio de una dictadura militar que prohibía la práctica del surf en su Mar del Plata natal.
“Nos propusimos hacer algo, creamos la asociación, hicimos campeonatos, todo sin permisos pero logramos popularizar tanto el deporte que en un año el alcalde de la ciudad levantó la prohibición, porque habíamos pasado de ser 200 locos a 5 mil apasionados”.
En 1984 Aguerre, quien había abierto la primera surf shop en Argentina, viajó a Estados Unidos por seis meses, aunque su estadía se alargó por lo que ha sido el resto de su vida, y tan solo un año después había creado una de las marcas más populares de este deporte, la Reef, la cual vendió hace cuatro años.
“Vendiendo sandalias me aseguré mi vida material y haciendo surf, la espiritual”, dijo este surfo —empresario que considera que la gente está dividida en dos grupos “en un lado está un grupo pequeño que es el de los que hacemos surf y en el otro un grupo más grande que es el de los que quisieran hacer surf”.
Fernando mantiene un espíritu juvenil con el que esquiva los años. Con 51 de edad y acostumbrado a moverse en un mundo principalmente de jóvenes, se siente muy bien entre esos chicos que van y vienen de torneo en torneo.
El pasado domingo, cuando se fundió en un abrazo con el tico Jason Torres luego de que este le ganó el heat al connotado francés Jeremy Flores muy pocos entendieron el gesto.
“Lo llegué a abrazar como a un hijo, porque de alguna manera lo veo así, los surfos son mi familia; en 2004 me tocó castigarlo por haberse comportado mal durante el mundial pero ahora es otro Jason y está creciendo”.
Para él la industria del surf está subiendo como una interminable ola respaldada por los surfos en cada evento. “Muchos de estos chicos se han convertido en empresarios, comerciantes, pusieron pequeñas tiendas, un taller de tablas de surf, escuelas y han ido creciendo de manera que hoy se puede hablar de calzado, relojes, anteojos, ropa, todo del surf”.
Consultado por la crisis indicó que no es de temer porque “esta es una industria muy dinámica hay mucha gente que quiere hacer surf y vestirse como nosotros; ¿a quién no le gusta estar en el agua? La gente trabaja en todo el mundo para pasarse una semana donde nosotros pasamos todos los días”.
Aguerre espera que el mundial marque un antes y un después del surf en Costa Rica y el Estado invierta más en un deporte que deja millones de dólares en turismo.
Aguerre sueña ahora con el surf en las olimpiadas,“con máquinas que hagan olas en espejos de agua donde no hay olas”; una nueva locura u otro acierto para el loco soñador de las olas.


En frases

“Mi sueño es el mismo que el del hawaiano Duke Kahanamoku, padre del surf moderno y que en 1920 pidió el surf como un deporte olímpico”.

“El éxito material trae una obligación social y espiritual. Debes hacer cosas que no solo sean contar dinero, porque eso es aburrido”.

“La persona que tiene éxito material evidentemente sabe cómo lograr cosas, entonces tiene que ayudar a que la sociedad sea mejor”.