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Martes 8 Abril, 2008

Aguas residuales y su impacto


Según el Banco Mundial, más de 300 millones de habitantes de ciudades en Latinoamérica producen 225 mil toneladas de residuos, y de manera sorprendente, solamente un 5% o menos de las aguas de alcantarillado de las ciudades recibe tratamiento.
El término agua negra, más conocido como aguas negras, define aquellas que están contaminadas con sustancias fecales y orina, procedentes de desechos orgánicos, humanos y animales.
Está claro que la ausencia de un plan de tratamiento hace que esas aguas negras sean vertidas en fuentes superficiales, creando un riesgo obvio para la salud humana, la ecología y los animales.
Esto supone que las aguas residuales albergan microorganismos que causan enfermedades (diarrea y gastroenteritis), incluyendo virus, protozoos y bacterias, que pueden originarse en los individuos infectados o en animales domésticos o salvajes, de los cuales pueden o no presentar señales de enfermedad.
Un tratamiento indebido genera graves problemas de contaminación. El tratamiento de las aguas residuales da como resultado la eliminación de microorganismos patógenos, evitando así que estos lleguen a ríos o a otras fuentes de abastecimiento.
Recientemente el Ministerio de Salud en Costa Rica tomó medidas fuertes contra empresas turísticas que incumplen con un plan de tratamiento de aguas negras, necesario para la prevención de la contaminación ambiental, al igual que para la protección de la salud pública.


Este debe ser un llamado a los municipios costeros, hoteles, industrias y la comunidad en general para que denuncien cualquier acción o agresión en contra del ambiente o la vida misma, porque la contaminación como tal, viola el derecho humano a gozar de un ambiente sano.
Cabe señalar que el vertido de aguas negras es uno de los problemas de mayor incidencia negativa en nuestro entorno ambiental, resulta prioritario adoptar medidas de control para el vertido de agentes contaminantes en manantiales, zonas de recarga, ríos, quebradas, arroyos, y aguas marinas, etc.
La meta del tratamiento de aguas residuales nunca ha sido generar un producto estéril, sin especies microbianas, sino reducir el nivel de microorganismos dañinos a niveles más seguros de exposición, donde el agua es comúnmente reciclada para el riego o usos industriales.
Finalmente, necesitamos detener el vertiginoso viaje hacia la destrucción del planeta que es una nave que necesita tripulantes conscientes y capacitados. Somos parte de un planeta que en esencia se mantiene por el agua y a través de ella, no se trata de un tema de consenso, sino supervivencia. Proteger el recurso hídrico es proteger la salud del ser humano y la vida en la Tierra.



Luis Fernando Allen Forbes
Cédula 1-612-997
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare