Enviar
Viernes 23 Noviembre, 2012

Es necesario brindar atención a la escasez de agua en esta provincia, la cual de manera recurrente, ocasiona cuantiosas pérdidas económicas, ambientales, y sociales


Agua para Guanacaste (Parte I)

Llegué a vivir a Guanacaste en la década de los ochenta y me recibió una fuerte sequía que azotaba la provincia.
Como funcionaria de MIDEPLAN, formé parte de la comisión constituida a raíz de la emergencia, en la búsqueda de soluciones para los cientos de agricultores y ganaderos que habían perdido sus cultivos y estaban viendo morir su ganado.
En ese momento, la provincia contó con la ayuda de los batallones de construcción de la Marina de los Estados Unidos, quienes junto con las instituciones responsables instalaron molinos de viento, construyeron pozos y tanques y se hicieron pequeñas obras de regulación.
Producto de este proceso, fue la preparación de una Zonificación Agrícola, especialmente del cultivo del arroz, la cual estuvo ligada por algunos años al otorgamiento de crédito y del seguro de cosechas.
Desafortunadamente, pasó la emergencia y se descuidó el seguimiento a lo actuado, hasta la próxima sequía, cuando la provincia se vio inmersa en una crisis similar, sin haber desarrollado las capacidades para hacer frente a la falta de agua.
Tenemos que tener claro que Costa Rica está ubicada en una zona de alto riesgo de fenómenos hidrometeorológicos, como son las sequías o las inundaciones. Dentro de esta realidad, Guanacaste es la región del país donde los eventos de escasez de agua son más frecuentes, más extensos y de mayor magnitud.
Esto es atribuible a diversos factores: i) su ubicación geográfica dentro del Arco Seco Centroamericano, ii)la distribución temporal de la precipitación (concentrada en los meses de mayo a noviembre, incluido en julio un “Veranillo”), iii) es la zona a la que impacta directamente la fase cálida del fenómeno de El Niño, y la que mayor vulnerabilidad presenta ante el cambio climático. Según el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), más del 90% de los casos de sequía en Guanacaste, en los últimos 40 años, están asociados a El Niño.
El IMN preparó un estudio, en 2001, a efectos de analizar los efectos del cambio climático en el sector hídrico nacional, el cual señala que los cantones en mayor riesgo ante eventos extremos secos son Nicoya, Cañas y La Cruz, debido a que presentan los mayores grados de vulnerabilidad social y económica que potencian los impactos de las sequías. Sin embargo, todos los cantones de la provincia se consideran en riesgo alto o medio alto.
Por ello, se hace necesario brindar especial atención a la escasez de agua en esta provincia, la cual de manera recurrente, ocasiona cuantiosas pérdidas económicas, ambientales, y sociales.
Como usualmente ocurre en situaciones de escasez, los grupos más vulnerables son los más afectados. Es el caso de los agricultores de subsistencia, como los de Talolinga de Santa Cruz o Monte Romo de Hojancha, quienes se ven condenados a profundizar su nivel de pobreza.
Otro son las poblaciones rurales atendidas por un acueducto comunal (ASADA), como la de Los Angeles de Nandayure o Zonzapote de La Cruz, quienes no tienen un servicio de agua potable en sus casas que sea continuo y en la cantidad adecuada; con lo cual se violenta el derecho humano al agua, reconocido mundialmente.
Espero plantear soluciones en próximo artículo.

Maureen Ballestero Vargas
Ingeniera
Especialista en gestión de recursos hídricos
Exdiputada de la provincia de Guanacaste