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Agria tarde en Alajuela
Limón aprovechó a un rival que lo subestimó y que careció de respuestas en la banca
Alajuelense se jugaba el liderato ante Limón, y en la banca el único cambio ofensivo que tenía Oscar Ramírez era Argenis Fernández. Eso explica la falta de reacción de los de casa cuando Limón asestó el gol, que supo defender bien.
En el albor del juego, la Liga buscaba penetrar la defensa de los caribeños mediante centros, pero eran rechazados por Ricardo Harris y Kenny Michel. Así, concedieron muchos tiros de esquina y de banda que significaban un peligro constante para el arco del inusual Erick Sánchez, arquero limonense de buen juego.
Guevara se convirtió en el principal proveedor para Lagos (silbado por la afición) y Alpízar, tanto vía centros como en pases filtrados al espacio. El dominio local se mantuvo hasta el minuto 18’, cuando McLean finalizó una jugada que conllevó unos siete pases en ofensiva.
La mejor jugada de la Liga la tuvo Lagos, cuando al 20’ recibió dentro del área, y desde el costado izquierdo remató cruzado.
El juego mantuvo esa dinámica, hasta que en contragolpe Ismael Gómez corrió el balón al frente del área, no pudo evadir a los defensores y, al darse vuelta, el árbitro interpretó una falta.
El mismo Gómez cobró perfecto, a la izquierda e imposible para Pemberton, quien fue al lado correcto, pero su esfuerzo fue en vano.
Al 58’, Lagos tuvo el empate en la cabeza; sólo en el segundo palo, pero no pudo dirigir un centro que Guevara le puso solo para tocarla.
Al 71’ fue el turno de Alpízar de tiro libre, pero sin resultado, en tanto Sossa reordenó a sus pupilos, varió el esquema con Herron en punta y trabajar el contragolpe.
Así vino un tiro libre desde media cancha, la bola cayó en el vértice del área grande, hubo un desvío limonense y dentro del área Herron cambió la trayectoria del balón para enviarla a las redes al 76’.
Fue el golpe de gracia.

Daniel Chacón
Para La República

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