Agónicas y sufridas victorias
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Agónicas y sufridas victorias
Olympique de Marsella y Basilea ganaron 1 a 0 en el último suspiro de sus partidos

A falta de un minuto para que acabara el tiempo añadido, un tanto de cabeza del ghanés André Ayew dio al Olympique de Marsella ventaja (1-0) ante el Inter de Milán, que deberá remontar en San Siro para lograr su cuarta clasificación consecutiva a los cuartos de final.
Por su parte, el FC Basilea volvió a sorprender en la Liga de Campeones y derrotó por 1-0 al Bayern Múnich en el partido de ida de octavos de final de la Liga de Campeones, tras haber sido el verdugo del Manchester United en la fase de grupos.

El conjunto de Didier Deschamps sacó provecho de su mayor fe en la victoria e hizo bueno un gol logrado a balón parado, cuando todo hacía pensar que el encuentro acabaría en tablas.
En tanto el conjunto de Jupp Heynckes se verá obligado a remontar dentro de tres semanas si quiere mantener sus opciones en una competición en la que parte como uno de los favoritos, ya que la final se disputará en el Allianz Arena de Múnich.
En trayectoria ascendente, el equipo francés jugó la baza de la frescura para superar la apuesta por la experiencia que desplegó el técnico Claudio Ranieri, en plena deriva destructiva, con ocho partidos consecutivos sin victoria.
El triunfo fue justo a la vista de que los dos equipos dejaron pocas ocasiones en el campo, pero fueron los franceses quienes más buscaron el triunfo.
Aunque los italianos, al contragolpe, se habían fabricado las mejores hasta que Ayew aprovechó su tercer remate de cabeza entre los tres palos para establecer la ventaja local.
Los dos equipos demostraron que están lejos de las cumbres europeas, como demuestra que en sus respectivas ligas ni siquiera están en zona clasificatoria para la máxima competición europea.
El cuarto del campeonato francés demostró demasiado respeto por el sétimo del italiano, aunque al Inter le cuesta soportar el estatus que desprende su palmarés, con cinco ligas italianas en los seis últimos años y la Liga de Campeones de 2010.
Hubo que esperar al descuento, a que los italianos comenzaran a pensar que habían salido indemnes del Velódromo marsellés para que Ayew se beneficiara, en un córner, de la indolencia de Stankovic y batiera a Julio César, prolongando el sueño francés de derribar a un equipo italiano en plena descomposición.
En Berlín la primera parte terminó empatada sin goles, lo que hay que atribuirlo ante todo a los dos porteros, Jan Sommer y Manuel Neuer, y parte también a la mala suerte del Basilea, que estrelló un balón contra el poste y otro contra el larguero.
El Bayern dominaba en lo relativo a la posesión de pelota y en ataque mostraba mucha mayor movilidad que en los últimos compromisos de la Bundesliga. Sin embargo, en cuanto a ocasiones de gol, el partido estaba bastante parejo y las del Basilea habían sido incluso más claras.
En el segundo tiempo, el Bayern empezó a controlar más el partido y las llegadas del Basilea se hicieron menos frecuentes y peligrosas. Sin embargo, al Bayern le costaba llegar. Primero lo intentó con disparos desde fuera del área, el más peligroso de ellos, fue en el min. 69 cuando Sommer desvió a saque de esquina un remate de Lahm.
El Basilea no había tenido ninguna ocasión en la segunda parte pero en la primera que tuvo llegó el gol. Stocker, en el min. 76, quedó solo ante Neuer, tras un pase de Xoa, y metió, desde corta distancia, el balón por entre las piernas del meta alemán.
Tras el gol, el Basilea se adueñó del partido. El Bayern no solo tuvo problemas para llegar en los últimos partidos, sino incluso para apropiarse del balón.

Cristian Williams y EFE
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