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Jueves, 21 de marzo de 2019



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Adiós con mucha piel

Melissa González [email protected] | Miércoles 02 junio, 2010



Adiós con mucha piel
Vestidos de baño y minifaldas fueron las protagonistas de la última jornada ayer

Ayer se dio por finalizada la última jornada de la Semana de la Moda de Río, que dio inicio el pasado 27 de mayo y que se presenta como la antesala de Sao Paulo Fashion Week, una de las vitrinas del sector textil más importantes para el país suramericano.
Durante su primer desfile la cita mostró la propuesta del diseñador Walter Rodrigues, que a pocos días del Mundial de Sudáfrica hizo un homenaje a la cultura africana y llenó la pasarela de modelos negras.
Rodrigues inspiró su colección para el verano 2011 en el continente africano y en una ciudad brasileña llamada Quipapá, en el interior del estado de Pernambuco, y contó con la ayuda de costureras locales en la confección de las prendas.
También se apreció el trabajo de Nica Kessler, que tuvo la arquitectura deco de Miami Beach como referencia para crear su colección, que remite a un fin de tarde en la orilla del mar.
Destacaron las prendas elegantes y leves, con mucha alusión a la geometría en vestidos, faldas, shorts y blusas que recuerdan los años 60.
Mientras que el pintor español Pablo Palazuelo fue la inspiración de la marca brasileña Claudia Simoes.
El resultado plasmado en la pasarela fue la apuesta por prendas que priman por los cortes secos y retos, con algunas piezas que parecen crear el efecto tridimensional de que tanto se habla últimamente.
Para garantizar una dosis de romanticismo a la colección, Claudia Simoes propuso prendas con un detallado trabajo manual, desde donde surgen volúmenes delicados, mientras que la sensualidad se deja ver en las transparencias abundantes.
En el cierre de esta actividad no se podía dejar de lado el colorido que impera en la ciudad, así como los vestidos de baño y minifaldas que abundaron en la pasarela.
La diseñadora brasileña Giulia Borges presentó brillantes telas satinadas, con colores básicos y contundentes.
Vestidos muy cortos y ceñidos al cuerpo, remachados con elaborados broches y cierres con botones, además de añadir originales recortes con forma de flor en la parte superior, para dejar ver el cuerpo.
El desfile mostró escotes geométricos en la espalda de algunos vestidos, con una elaborada superposición de las telas, pero también hubo prendas holgadas, tipo “baby doll” con los hombros destapados, y bermudas combinadas con blusas.
Patachou, la marca inspirada en la homónima cantante francesa de la década de los 50, reivindicó la sobriedad de su estilo y apostó por la elegancia del blanco y negro en la mayoría de sus modelos.
En los diseños destacaban vestidos muy cortos y ceñidos, a imagen y semejanza de corsés, que combinaban el tejido de base con detalles en otras telas como el tul, y “shorts” que dejaban las piernas totalmente al descubierto.
A manos de la estilista Erika Frade, la firma brasileña se atrevió con los estampados florales en colores muy suaves y naturales, inspirados en la obra del fotógrafo inglés Nick Knight.
También destacó la propuesta de Ronaldo Fraga, que incluyó camisas con transparencias, faldas con adornos, según publicó el sitio 20minutos.es
Pero sin duda llamó la atención la colección de Triya, en la que se pudieron apreciar diseños novedosos, colores vibrantes como el amarillo, así como estampados étnicos y “animal print”.
Esta fue la edición número 17 de esta actividad que año con año reúne a destacados diseñadores y las más bellas modelos.

Melissa González y Efe
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