Arturo Jofré

Arturo Jofré

Enviar
Viernes 9 Octubre, 2009


Adictos al café

Estaba leyendo uno de los últimos números de la revista Harvard Business Review, acompañado de un buen café, cuando me apareció un artículo que no puedo dejar de compartir con ustedes. El artículo es importante para la salud de los tomadores de café, pero en realidad es para todos, a fin de cuentas la suerte del café está por generaciones ligada, en mayor o menor grado, a la vida económica, social y política de Costa Rica.

Thomas H. Lee, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard, nos hace un interesante recuento científico del café: como fuente de desastre para la salud, como fuente de salud, y los factores que son la trampa que acompaña a una taza de café.

Los estudios realizados en las décadas de los años 50 y 60 indicaban que los tomadores de café eran propensos a contraer cáncer pancreático, enfermedades al corazón… Con el tiempo los investigadores descubrieron que estos estudios estaban contaminados, ya que no tomaron en cuenta que los tomadores de café que participaban en dichos estudios eran también fumadores, lo que incidía en los resultados.

Amplios estudios realizados por largo tiempo han concluido que el café no es un factor que desarrolla cáncer, pudiendo más bien llegar a ser un protector para ciertos tipos de cáncer. La Asociación Estadounidense del Corazón afirma que quienes han sufrido un ataque al corazón pueden tomar una o dos tazas de café al día sin problema. Se agrega que hay estudios que han mostrado que el café puede dar una pequeña protección contra la diabetes tipo 2, piedras en la vesícula y la enfermedad de Parkinson.

A los jóvenes que están preparándose para algún examen o presentación en aula, una taza de café les ayudaría, ya que se ha detectado que el café activa partes del cerebro que ayudan a la memoria de corto plazo. Para el trabajo ocurre algo similar, ya que permite activar la atención que debemos darles a las tareas del día. Lo que ocurre en la práctica es que los jóvenes de ahora ya no toman café, por lo que no será fácil que le den “una manita” a la memoria. Por otra parte, experimentos controlados de laboratorio indican que el café causa sentimientos de bienestar y aumenta la energía y la motivación.

No todas las noticias son buenas, la más obvia es —como en todas las cosas de la vida— no abusar. Señala el Dr. Lee que el mayor daño a la salud lo provocan los extras que se agregan a la taza de café: cremas, azúcar, sabores. Entre los extras está la costumbre de tomar un café acompañado de algo, llámese queque u otro tipo de dulces, lo que se convierte en una trampa para la salud.

Pobre café, sus compañeros solo han servido para desprestigiarlo. Al principio fue su amistad con el cigarrillo, una compañía dañina y traicionera que le traspasó al café los graves daños al corazón y ciertos tipos de cáncer. Ahora el café se unió a otros amigos nefastos, que lo acompañan con sus exageradas calorías y grasas. Para el café suena bien el dicho que es mejor solo que mal acompañado.