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Adecuados espacios para el diálogo


La sede de Naciones Unidas en Nueva York recibirá en estos días a los jefes de Estado y de gobierno del mundo que participarán en la Asamblea General de esa entidad para discutir temas de candente actualidad internacional y, según parece, esta vez América Latina asistirá con un liderazgo nuevo y buscando hacer valer su posición en defensa del multilateralismo y de la reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de acuerdo con la nueva realidad del mundo actual.
Aunque hay tópicos en los cuales probablemente los representantes latinoamericanos estarán de acuerdo, también pueden surgir otros en los cuales haya cierta diversidad de intereses.
La realidad es que si, como lo informan las agencias noticiosas, hay a la fecha en Latinoamérica unos 190 millones de pobres y de ellos 70 millones están en la indigencia, sin duda la erradicación de la pobreza debería ser un tema común que merezca además la atención de los países ricos, habida cuenta de la relación existente entre pobreza extrema y aspectos como salud, aumento de la delincuencia, deserción escolar y otros de esencial trascendencia para el desarrollo de las naciones.
Por otra parte, la ocasión de este encuentro debería servir para poner sobre la mesa un tema oportuno y que se refiere a la necesidad de que este y otros importantes organismos internacionales puedan replantearse su integración y funciones para adecuarlas a la realidad del mundo actual.
No solo el mapa del planeta ha cambiado sino además la naturaleza de las tensiones que se producen y el modo de dirimirlas. Las nuevas situaciones geopolíticas suscitan el surgimiento de circunstancias y problemas que exigen características también diferentes en los organismos internacionales que deben estudiarlas y recomendar posibles soluciones.
Si dichas entidades, creadas en un contexto muy diferente, no se renuevan hoy para responder a las actuales realidades, se corre el riesgo de que pierdan protagonismo o peso específico. Sería pues un buen momento para que, renovadas, cumplan una función muy necesaria en momentos en que tanta falta hace poder sentarse a la mesa del diálogo mundial.
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