Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 28 Diciembre, 2015

Acuerdo de París ¿y ahora qué?

Con buenas razones hemos comentado y disfrutado el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Pero es cierto que París no es solo el final de un esfuerzo sino sobre todo el inicio de una lucha más prolongada y dura: no se trata ya de acuerdos de cumplimiento voluntario sin ejecutoriedad, sino de convertir los buenos propósitos en acciones efectivas.
Los acuerdos de países sobre la reducción de sus emisiones de carbón son voluntarias y no hay instrumentos para forzar su cumplimiento hasta que se conformen en un Protocolo ratificado por los países. Las revisiones de esas metas cada cinco años son muy necesarias porque las actuales de los países son muy inferiores a la meta global y también deberán ser jurídicamente vinculantes.
Los compromisos de financiamiento de los países industrializados al resto, ni siquiera individualizan el monto que corresponde a cada uno ni se especifica la manera como se llevarán a cabo a pesar de existir ya el Fondo Global del Clima aprobado en Lima.
Tampoco se establece el mecanismo para que la compensación llegue a los países tropicales que protejan los bosques en beneficio de todo el planeta, de modo que EL QUE CONTAMINE PAGUE Y EL QUE MITIGUE RECIBA
Todavía —a pesar de los importantes avances en equipos para energía solar y eólica— y favorecidas por la producción de gas de esquisto de muy bajo precio, las energías carbono contaminantes son mucho más baratas que las alternativas.
Para que el cambio de la matriz energética se dé, es preciso que las utilidades de las empresas favorezcan ese cambio. Y eso requiere eliminar los subsidios al carbón y al petróleo, abrir sin restricciones los mercados de carburantes eliminando prohibiciones al comercio internacional y ajustar los precios mediante impuestos a los contaminantes. Esto necesita acuerdos ejecutables.
Probablemente en un periodo de transición se pueda sustituir carbón por petróleo, y petróleo por gas con una importante reducción de la emisión global de CO2.
Pero los productores de energía actuales no están interesados en investigación y desarrollo de energías alternativas, que les dejará secas sus vacas lecheras. Por eso la disminución de costos de las energías renovables deberá desarrollarse con apoyo de recursos públicos.
Falta determinar los mecanismos para la compensación por parte de los países contaminantes a los que sufrirán en mayor medida del calentamiento y el aumento de nivel de los mares.
Todas estas medidas llevarán a que se afecten los precios relativos de manera que los estados financieros reflejen incentivos para mitigar emisiones y evitar contaminaciones.
Y ¿cómo llegar a estos acuerdos para ponerle dientes al Acuerdo de París?
No será posible con más de 190 países negociando conjuntamente, aunque ya se haya determinado que consenso no significa unanimidad en estas conferencias COP. (Igual que se hubo de hacer en la Concertación Nacional). Una buena alternativa propuesta es que se generen acuerdos en el G20 que involucra a las naciones responsables por más de un 70% de la contaminación. Los acuerdos del G20 serían sometidos a las reuniones COP.
Sin duda mucho se avanzó en París, pero falta mucho por andar.

Miguel Ángel Rodríguez