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Acciones contra el petróleo


La fuerte demanda en Estados Unidos y algunos países en vías de desarrollo, junto a las circunstancias geopolíticas de Oriente Medio, se confabularon para que el petróleo iniciara el año con precios récord.
Ayer, tras una sesión en la que, por primera vez en la historia, el precio llegó a rebasar durante unos minutos la barrera psicológica de los $100, se cerró el día con una ligera baja hasta los $99,18.
Aunque durante la mayor parte de la sesión el barril se mantuvo por debajo de los $100, los precios aumentaron luego de conocerse que las reservas habían caído más de lo previsto y por unos instantes llegaron al máximo histórico de $100,09.
La situación, analizan algunos expertos, puede llegar a agravarse durante este año y hay quienes pronostican que el barril podrá llegar a alcanzar hasta los $150 lo que indiscutiblemente se traduciría en un duro golpe para las economías del mundo entero.
Y es que en menos de una década el precio del crudo de Texas subió de $10 a $100, ya que a finales de 1998 se situaba entre $10 y $11 y ayer llegó a tocar los $100 en Nueva York.
En gran medida este encarecimiento ha respondido a las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo de ajustar el nivel de oferta con respecto al de la demanda, además de las crisis políticas vividas en Irak y Venezuela, mientras las reservas en Estados Unidos siguen mermando.
Hasta el momento nada hace pensar que las condiciones vayan a cambiar y los gobiernos de distintos países ya están ideando las estrategias necesarias para aminorar las repercusiones en los sectores productivos y, por ende, en los consumidores.
Ayer mismo el presidente de El Salvador, Antonio Saca, salió a abogar por un mayor ahorro de los combustibles y anunció que estudiará con el Ministerio de Economía algunas medidas que podrían ayudar a paliar el impacto.
En nuestro país, más allá del viejo conocido programa de combustibles alternativos, aún no se ha hablado de un plan integral o estrategia para reducir la factura petrolera, y más bien las políticas anteriores como el control de ingreso a la capital en horas pico, dejaron de tener fuerza.
Abogamos entonces por que la crisis en los precios del petróleo se aborde con mayor seriedad, de manera que el consumidor costarricense se sienta un poco protegido de la avalancha de aumentos, que entre otros efectos, desencadenará esta escalada.
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