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En la presente administración hubo acciones acertadas como la puesta en marcha de la ley de flagrancia. Sin embargo, los problemas subsisten porque las medidas adoptadas no obedecen a un plan país integral inclusivo


Acabemos con las incoherencias

Hace falta un plan integral para atacar la delincuencia en el país, a pesar de que se han dado acciones con éxito.
En ese sentido “existe una doble tendencia donde a nivel político y a nivel policial se trabaja en diferentes vías”, explica una nota de este medio el miércoles anterior.
Lo hemos señalado en muchas oportunidades, mencionando causas del problema, que deberían haberse estudiado y medido bien ya que identificarlas puede ser la única forma de emprender acciones preventivas y represivas acertadas en ese sentido, que prevean el adecuado sistema carcelario.
En la presente administración hubo acciones acertadas como la puesta en marcha de la ley de flagrancia, que permite llevar ante un juez casi de inmediato a un delincuente descubierto en el momento de cometer el delito.
Otras acciones también han sido exitosas en cuanto a disminuir un poco la inseguridad en que viven las personas hoy en el país.
Sin embargo, los problemas subsisten porque las medidas adoptadas no obedecen a un plan integral.
Así, vemos cómo no se pensó en la capacidad de nuestras cárceles cuando se decidió tomar acciones que llevarían a recluir a más personas. Hoy tenemos el inhumano hacinamiento en los centros penales.
El primer paso sano sería aceptar que se dejó crecer el problema, como tantos otros, sin planificar una solución integral.
Por otra parte, el plan integral del que estamos hablando solo puede desarrollarse bien si se inserta en un modelo país que es, en realidad, lo que nos falta.
Sin él, cada institución camina por su lado, sin obedecer a un rumbo marcado, de consenso nacional.
Desde el sistema educativo universal, hasta las opciones de recreación para niños y adolescentes, que los alejen de ambientes propensos para comenzar a delinquir, no pueden darse si se mantiene la pobreza, aumentan la desigualdad y la falta de trabajo digno para los padres.
Se han dado buenos pasos para el desarrollo de varios sectores en Costa Rica, pero han sido acciones aisladas. Faltó que fueran parte de un proyecto país incluyente.
Hoy por eso tenemos una cadena de problemas que enfrentar. Iniciar el camino de las soluciones es posible, contamos con todo lo necesario si gobernantes y población se ponen de acuerdo para hacerlo.
 

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