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Martes 12 Marzo, 2013

De 1982 a 2012 son las grandes transiciones vividas en el país que afectan las decisiones político-electorales. Telón de fondo de los comportamientos abstencionistas


Abstencionistas en Costa Rica

El Editorial de LA REPUBLICA del 5 de marzo de 2013 plantea con perspectiva analítica la urgencia de discutir sobre el abstencionismo en Costa Rica, e invita a la ciudadanía a reflexionar sobre uno de los fenómenos políticos más importantes de los últimos 20 años.
Digamos para empezar, que el debate requiere por lo menos tres precisiones conceptuales: la primera que cuando hablamos de abstencionismo es necesario hacerlo en términos plurales; porque el fenómeno como tal, en su complejidad y diversidad, expresa esquemas mentales, contenidos y prácticas diversas, lo que nos lleva a la necesidad de hablar de abstencionismos —fenómenos dinámicos— y no de un solo fenómeno estático. Así, no es lo mismo el abstencionismo en elecciones nacionales (que ronda un 35% promedio) que en las elecciones municipales (que sube espectacularmente a más del 70%) pero todo ello genera efectos de gran complejidad en el análisis electoral. Ello nos permite huirles a las explicaciones simplistas sobre la existencia de una única causa para explicar lo que requiere estudios de enfoque múltiple, donde las diversas ciencias sociales tienen mucho que aportar.
La segunda refiere a la necesidad de hablar de los sujetos abstencionistas también en plural: porque tal como lo muestran los estudios nacionales e internacionales, las razones por las que las y los electores dejan de ejercer el derecho al voto, son de múltiple naturaleza: por pérdida de lealtad partidaria, por descontento con los políticos, por efecto de castigo frente a los corruptos, por efecto de los centros de votación que están muy alejados de la residencia del elector, por razones climáticas, por efectos de los medios de comunicación sobre la situación política que afecta al electorado, por simple desidia frente al proceso electoral, por sobresaturación de la propaganda política que en términos de estudios neuropolíticos y de economía de la atención, han mostrado que tal fenómeno lleva al elector —a su cerebro— a desconectarse de tales amenazas, además los comportamientos abstencionistas son distintos por género, por escolaridades, por zonas geográficas, por razones generacionales, por condición socioeconómica, etc.
Finalmente, para establecer relaciones causales consistentes que nos permitan entender el fenómeno, para explicarlo y ojalá para empezar a actuar sobre sus efectos, tenemos que hacerlo en términos históricos, estudiando los comportamientos electorales de por lo menos las últimas ocho campañas electorales y a nivel nacional, provincial, cantonal y distrital, porque en esos años 1982-2012 se encuentran las grandes transiciones que hemos vivido los costarricenses y que afectan directamente sus decisiones políticas y también sus decisiones político-electorales. Telón de fondo de los comportamientos abstencionistas.

Randall Blanco Lizano
Doctor en sociología
Director Maestría Centroamericana en Sociología. Universidad de Costa Rica