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A puro “Chiqui, chiqui”
Cartaginés le propinó una goleada al Herediano que va de pique

Póngale la letra que quiera, que el ritmo al que hace bailar el Cartaginés a sus rivales es el “chiqui, chiqui”, gracias a la buena racha por la que está pasando su delantero estrella, Randal “Chiqui” Brenes.
De la mano de Brenes, los brumosos dejaron tendido al Herediano, al que le propinaron una clara goleada de 3 contra 1, que acrecienta los malos resultados de los florenses en las dos últimas semanas.
Herediano, que llegó con ausencias sentidas como la de Marvin Obando, Víctor Núñez y el castigado Josimar Arias, se mostró ordenado y controló las acciones, pero sin una verdadera vocación ofensiva, lo que le alcanzaba para no pasar sobresaltos.
Eso tuvo un alto precio, ya que tras un tiro libre, casi en zona de tiro de esquina que ejecutó Paolo Jiménez, “Chiqui” ganó en las alturas y con certero frentazo venció a Leonel Moreira, para al minuto 20 poner el 1 a 0.
Los florenses se reordenaron, José Cancela asumió los hilos del juego y no tardaron mucho en alcanzar la igualada parcial. El mismo Cancela envió pase al área donde Jorge Barbosa con movimiento de cuerpo se quitó con facilidad la marca de Andrés Sanabria y fusiló a Luis Torres para decretar el 1 a 1.
Cabe destacar que el estratega florense Alejandro Giuntini, quien ya sufre con los malos resultados, pasó más pendiente de discutir con el cuarto árbitro y con los aficionados, que en ver el desempeño de su equipo.
Con tan sólo 7 minutos de la etapa complementaria, José Sánchez se autoexpulsó, dejando a su equipo que no se veía muy bien, en desventaja, pero Herediano quería empatar, porque no hizo nada para ganar.
Y llegaron los penales. Ambos cometidos contra Randal Brenes, polémicos, pero claros. En el primero lo empujó Pablo Salazar, quien vio la tarjeta roja, y en el segundo José Miguel Cubero le agarró la camisa dentro del área.
En el primer lanzamiento de Brenes, engañó por completo a Leonel Moreira para poner el 2 a 0, mientras en el segundo, el arquero florense le adivinó la trayectoria al balón, lo tocó, pero no le alcanzó para evitar que terminase en el fondo de la red.

Cristian Williams Méndez
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