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Jueves 29 Marzo, 2012

A punto de explosión social está el país

El sistema político, social y económico de Costa Rica está en crisis. Las últimas manifestaciones ciudadanas realizados por los sindicatos, han sido la clara expresión de un profundo malestar e indignación, situación que va sumando nuevas voces, muchas contenidas, que han guardado silencio por tanta injusticia, impunidad y abuso de la clase política.
Está claro que los costarricenses están molestos con sus dirigentes políticos, porque el modelo de sociedad que promueven solo se limita a elegir a sus autoridades cada cierto período, que llegan con el compromiso de defender los intereses de sus dirigentes, asegurándose cuotas de poder, convirtiendo nuestra democracia , en una democracia delegativa y disfuncional.
Los padres fundadores de la Patria, soñaron con una República que fuera capaz de promover la paz, el bienestar y las luces de la razón y la modernidad para los habitantes de este territorio. Ese desafío sigue abierto y la única manera de avanzar es permitiendo que la ciudadanía resuelva los grandes temas nacionales a través de decisiones democráticas y participativas.
Los costarricenses están hartos de que sus representantes de los cuales se sienten cada día más distanciados, impulsen un modelo económico cuyo pilar es un entramado financiero que tiene embargados los salarios de los trabajadores, con bajos sueldos, un sistema de seguridad social casi privatizado que no auxilia a los trabajadores y a sus familiares en caso de vejez, enfermedad, discapacidad o muerte, por pura politiquería e irresponsabilidad.
Recientemente uno de los telenoticieros nacionales reportaba las sumas millonarias que dejo de percibir el fisco, por evasión de parte de las grandes empresas. Esa es la misma gente que depreda las riquezas naturales del país y contaminan el agua y aire de los costarricenses.
Son los especuladores de las bolsas, los dueños de una economía de casino, que se juega en la ruleta día a día las pensiones de los trabajadores, son los que se rasgan las vestiduras por el libre mercado y que desesperadamente buscan la concentración y el monopolio.
El gobierno no cree en el diálogo democrático, prefiere el portazo, exhibiendo su incapacidad para entender los anhelos de la sociedad costarricense y a dos años de que termine su periodo de mandato no ofrece ni propone un proyecto nacional de desarrollo para el país. Una total decepción para los que legítimamente creyeron en sus palabras y le dieron su respaldo.
Finalmente, la crisis nacional se veía venir, porque son los mismos nombres, los superdotados, ellos son los principales responsables de esta situación, los mismos presidentes ejecutivos, gerentes y ministros que se cambian las camisas cada cuatro años, para “guiar” los destinos del país. Es necesaria una reforma estructural de la constitución, para volver a caminar y mirar el nuevo horizonte.

Luis Fernando Allen Forbes
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