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Miércoles 21 Octubre, 2009

A la caza de un asesino muy conocido

Cerca de 200 años pasaron para que el mundo reconociera en el cigarro a un asesino. A través del tiempo se ha demostrado que es más adictivo que alcohol, cocaína y otras drogas, con el agravante de ser, hasta hace poco, socialmente aceptado.
El cigarrillo afecta de forma negativa la salud, causando múltiples tipos de cáncer y diversas enfermedades. Asimismo, está comprobado que el consumo habitual de cigarrillos causa dependencia física, social y sicológica a la nicotina. Este producto causa al año más de 5 millones de muertes en todo el mundo.
Por lo anterior, la Organización Mundial de la Salud reconoció el tabaquismo como una enfermedad crónica, adictiva y recurrente, que impacta de manera negativa a quienes encienden un cigarro y a aquellos están a su alrededor. Por esto, desde 2003 se gestó un movimiento que ha permitido que países enteros se liberen del humo del tabaco.
Bután fue el primer país del mundo en prohibir la venta y consumo de cigarros. Esta valiente decisión estuvo amparada en el primer tratado mundial de salud pública, ratificado en el seno de la OMS. Se trata del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), mediante el cual 168 países en el mundo, incluyendo a Costa Rica, adquirieron el compromiso de convertirse en lugares libres de humo de tabaco.
Gracias al trabajo de instituciones estatales, organizaciones no gubernamentales y profesionales de la salud comprometidos con el tema, la Asamblea Legislativa aprobó el CMCT en 2008. Hoy, se encuentra en el Congreso un Proyecto de Ley complementario que les asegurará a los costarricenses que en el país donde viven se podrá respirar un aire libre del humo de cigarro (Expediente 17371).
Por otra parte, este esfuerzo llegará para ofrecer una atención integral a todas aquellas personas que fueron atrapadas por este asesino silencioso.
Según la OMS, de no desarrollar estrategias eficientes y eficaces para 2025 el tabaco matará anualmente a 10 millones de personas. Por eso, es digno de aplauso que las medidas de prohibición del consumo de tabaco en lugares públicos, estén acompañadas de alternativas de tratamiento integral que atiendan la dependencia física, emocional y social de los fumadores.
Para ello es necesario que el Estado concientice a través de sus instituciones y medios de comunicación, con programas preventivos, a las poblaciones de alto riesgo. Esto al tiempo que se aproveche adecuadamente el cobro por impuestos al cigarro, que se propone se destinen al desarrollo de clínicas de cesación, programas de capacitación y alternativas de tratamiento médico y medicamentoso para personas con alto grado de dependencia física.
El cigarro es el asesino más conocido en la sociedad, por eso se advierte la necesidad imperante de brindar apoyo sostenido a todas las personas que tras encender un cigarro comienzan a apagar su vida. En Costa Rica, 17 de cada 100 personas fuman y de ellas, alrededor del 90% estaría dispuesto a dejar de hacerlo.
Por esto tanto ciudadanos como expertos en manejo de adicciones debemos unirnos para ofrecer apoyo al paciente fumador que está atrapado en una maraña de humo y ansioso de encontrar una mano amiga que le brinde soporte emocional, social y farmacológico.
Como país, no neguemos a los fumadores la posibilidad de recibir atención de calidad, con profesionales de la salud capacitados, con terapias conductuales y de apoyo emocional probadas y con medicamentos de alta tecnología que brinden altos índices de eficacia. Es hora de trabajar juntos por una Costa Rica libre de cigarro.

Roberto Castro Córdoba
Coordinador Salud Ocupacional y Ambiental
CCSS y Red Anti Tabaco