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A Burberry le cuesta obtener precios altos

Redacción La República [email protected] | Sábado 22 septiembre, 2012



MODA
A Burberry le cuesta obtener precios altos

En una recorrida por las tiendas de moda de Bond Street de Londres, Shona Findlay se detuvo ante las vidrieras de la casa central de Burberry Group pero terminó gastando $1.610 en una cartera de Louis Vuitton.
“Tiene algunas cosas lindas pero no es una marca que yo ansíe tener”, dijo la joven de 23 años de Singapur sobre los productos expuestos en Burberry.
La mayor casa de artículos de lujo del Reino Unido conquistó clientes en la primera mitad de la década pasada aplicando su escocés camel, rojo y negro a todo tipo de productos, desde gorras de béisbol a collares para perros.
Ahora que Burberry intenta ascender en el mercado con productos como camisetas de 195 libras, vestidos de flores de 1.795 libras y sobres de lagarto de 6.000 libras, no logra entusiasmar a los consumidores de altos recursos.
“Con otras marcas de lujo como Chanel, Prada, Louis Vuitton, Gucci, etc., lo que uno compra es algo que marca una diferencia”, dijo Jane Kellock de la firma de investigación Stylus de Londres. En Burberry, “el rango no justifica los precios”.
Burberry informó que las ganancias del año que termina en marzo decepcionarán a los inversores. La empresa precisó que las ventas en locales abiertos hace más de un año bajaron en las últimas semanas, lo que hizo caer las acciones más que nunca en su historia y redujo su valor de mercado en 1.270 millones de libras.
La compañía atribuyó parte de sus problemas a una caída del gasto en toda la industria, apuntando que las visitas a sus locales han bajado desde fines de agosto.
Sin embargo, Burberry podría ser una excepción en un sector que creció un 25% desde 2009, según Bain Co. Las ventas de Burberry no alcanzaron el nivel previsto por los analistas en los últimos dos trimestres en tanto rivales como Hermes International SCA y Prada SpA superaron fácilmente los pronósticos.
Ahora, Burberry se enfrenta a un dilema. Muchos consumidores que aman la marca no la pueden pagar. Otros, como Findlay, podrían pagarlo pero no se sienten tan atraídos como para invertir su dinero.

Bloomberg