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Venimos de muchos años de malos ejemplos en los que no se ha tenido mucha conciencia de que para tener derechos es necesario cumplir deberes, y esto debería ser la actitud de ahora en adelante


A buen desempeño, buen salario

La austeridad será la norma para fijar el salario de los diputados, dice una nota de este medio el lunes anterior.
No solo es una buena noticia sino que debería convertirse en un modelo a seguir para iniciar una nueva era: la de los buenos ejemplos. Antes de pensar en ganar más dinero por el trabajo realizado se debería demostrar que se hizo bien, muy bien.
Los derechos se ganan, no se obtienen por costumbre. El respeto no se puede exigir solo porque medie un nombramiento sino por la excelencia del trabajo realizado.
Venimos de muchos años de malos ejemplos en los que no se ha tenido mucha conciencia de que para tener derechos es necesario cumplir deberes, y esto debería ser la actitud de ahora en adelante.
En el sector público especialmente, se estableció la costumbre de aumentos automáticos para todos los funcionarios, sin importar si, por su buen desempeño, lo merecían.
El derecho adquirido debe respetarse pero en la misma medida debe exigirse el cumplimiento del deber con excelencia.
Y cuando la excelencia en el desempeño no se ha dado, la responsabilidad es tanto de quienes no cumplieron con sus obligaciones como, principalmente, de quienes con puestos de jefatura y por ello con mayores salarios, no velaron por la eficiencia en el trabajo de los colaboradores a su cargo.
La actitud debe cambiar en todas las organizaciones, en todas las esferas de la sociedad.
Los sindicatos, por ejemplo, deberían continuar trabajando en la defensa de los derechos de los trabajadores, pero a la vez convertirse en escuelas desde donde se enseñen las reglas del buen desempeño laboral. De cómo sentirse orgulloso del trabajo que se hace.
Necesita mucho el país para empezar a ver los buenos ejemplos y que estos sean dados a conocer por los medios de comunicación.
Deben ser los mandos medios, las jefaturas, las que diseñen formas de medir el rendimiento del personal a su cargo, dando con ello también cuentas de su capacidad y compromiso.
No es suficiente con tener un puesto de responsabilidad, ya sea en la Asamblea Legislativa o en cualquier otra dependencia del Gobierno o instituciones descentralizadas, para sentir que se tienen todos los derechos. Y todo esto no es romanticismo sino cruda realidad que ha de ponerse en ejecución con firmeza.
 

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