Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 12 Marzo, 2008

¿A quién representan?

Carlos Denton

¿A quién representan los diputados y diputadas? Se escogen usando listas provinciales, pero la verdad es que esas divisiones territoriales constituyen un anacronismo histórico. Se pueden encontrar unas líneas en el mapa que dividen una de la otra, pero la verdadera división territorial costarricense es el cantón, con sus autoridades, escuelas, depósitos y comercio.
La democracia pura permitiría, como ocurrió el año pasado con el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC), que todos los ciudadanos votaran para decidir los asuntos que les interesan. Con un referéndum no hay apelaciones, no hay capacidad de veto del Poder Ejecutivo, y no hay que examinar los procedimientos seguidos, porque el pueblo decide lo que quiere, y es soberano.
El problema con los referéndum es que son caros, consumen mucho tiempo, y no es posible que los dos millones de habitantes adultos estén decidiendo todo lo que es de interés público. Entonces cada cuatro años el público elige 57 personas que se espera lo representen, y estas se facultan para tomar las decisiones.
El problema es que si uno pregunta a una diputada o un diputado a quién representa en la Asamblea Legislativa, responderá que “al pueblo de Puntarenas” o quizás nombre algún partido político. Pero es un concepto un poco esotérico para él o ella misma. Si se pregunta a un puntarenense el nombre de algún diputado de su provincia, con pocas excepciones no sabe. Los diputados no tienen claro a quién representan, y los ciudadanos tampoco saben quién está en Cuesta de Moras votando por sus intereses.
Edmund Burke, el famoso analista político conservador irlandés del siglo XVIII, hubiera entendido de inmediato lo que es la legislatura costarricense. Burke argumentó durante toda su vida que el pueblo elegía representantes, y después estos votaban según su conciencia en el parlamento, aunque los votos fueran en contra de los intereses de las personas representadas. No obstante su fama como intelectual, Burke sirvió solo un periodo en el Parlamento; cuando se presentó para la reelección, los residentes de su distrito escogieron otro que los representara mejor.
Bienvenido Venegas está comportándose como representante de los intereses del pueblo que lo eligió cuando insiste en recibir proyectos para su provincia, el problema es que lo hace en el punto equivocado, el debate sobre la legislación complementaria del TLC. El pueblo de Puntarenas aprobó el TLC y Venegas debería votar las leyes que faltan. Después, que condicione su voto cuando se estudia el presupuesto nacional o legislación nueva de cualquier tipo. El concepto de representar el pueblo de su provincia lo tiene bien Venegas, pero está desubicado al aplicar su condicionamiento al TLC.
¿Cómo sería la Asamblea Legislativa si cada diputado o diputada representara a un cantón donde él o ella residieran? Se aprobarían bastantes partidas específicas, pero el contacto con el pueblo sería más constante, y la teoría de la representatividad se haría mucho más firme. Si no se cambia la definición territorial de la representatividad, la única solución al permanente impasse en la legislatura es el retorno a los partidos políticos grandes, heterogéneos y capaces de imponer disciplina.

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