Logo La República

Sábado, 17 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


A 60 años del voto femenino

Macarena Barahona [email protected] | Sábado 27 junio, 2009



CANTERA
A 60 años del voto femenino
Tercera parte

La posibilidad humana de la memoria, del recuerdo, y su otro lado, el olvido, la negligencia, el abandono, que construye caminos de salvación y sanación, o de muerte y destrucción.
Reflexiono en estos días, al cumplir estos 60 años de la prolongada lucha por los derechos políticos de la mujer, cuya autoría las instituciones sociales niegan a las costarricenses, pioneras de nuestros derechos.
Este absolutismo de la desmemoria, para ofrendar luchas a un sistema político caduco, se une a la pavorosa ignorancia de los mismos políticos y políticas sobre hechos fundamentales de nuestra historia patria. Y se convierte en una amenaza para nuestro propio bienestar como identidad viva de nuestra cultura.
El negar, ocultar o ignorar y frívolamente repetir la mentira, la omisión una y otra vez, convierte a la poderosa memoria del recuerdo en su doble arma.
Los diputados (recuérdese la ilegalidad de todos los partidos de la oposición) de la Asamblea Nacional Constituyente el 20 de junio de 1949 realizaron la votación, para, finalmente, después de casi 30 años de luchas de las mujeres sufragistas, aprobar dicha solicitud.
Con 33 votos afirmativos, ocho negativos, y cuatro diputados ausentes. (Tomado de “La Constituyente de 1949” p.346, 347, 348, 349 y 350).
Desde Los Angeles, California, el 25 de junio de 1949 Angela Acuña de Chacón escribe dirigiéndose a la Asamblea Nacional Constituyente:
“El reconocimiento que esa Honorable Asamblea ha hecho a la larga y constante labor de las mujeres costarricenses, desde sus altos y fecundos puestos de madres, esposas, maestras y ciudadanas, es para mí, en particular, el mayor de los triunfos, ya que sembré en días oscuros y en medio de la tormenta, el árbol del Feminismo Costarricense, y fundé con un grupo de heroicas compañeras, la Primera Liga Feminista. Siento pues, como si coronaran de laureles mi frente de batalladora”.
Muchas mujeres que lucharon por el voto en las décadas anteriores, como Angela Acuña, en esos momentos de persecución política, estaban fuera del país, o proscritas políticamente, pues se encontraban en el bando perdedor de la Guerra Civil de 1948, y desgraciadamente, considero, las vencedoras se distanciaron de estas heroicas costarricenses hasta el presente, por egoísmo y cálculo político.
La memoria sigue siendo un arma poderosa, para el honor y la justicia.