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COLUMNISTAS


A 60 años del voto femenino

Macarena Barahona [email protected] | Sábado 13 junio, 2009



A 60 años del voto femenino

Primera parte

El 4 de junio de 1947 el presidente Teodoro Picado envió para su discusión en el Plenario del Congreso Constitucional, la reforma al articulo 9 de la Constitución de 1871.
En la siguiente forma:
“La República no establece ninguna diferencia por razón de sexo en el ejercicio de la ciudadanía y, en consecuencia, las mujeres, al igual que los hombres participan en votaciones populares y pueden ser nombradas para el desempeño de cualquier función publica”.
Esta reforma no fue aprobada para pasar a su deliberación en el plenario legislativo. Quince fueron los diputados que apoyaron esta iniciativa, que además quería ajustar nuestra legislación con lo establecido por la Carta de las Naciones Unidas, la cual había sido aprobada por nuestro Congreso y ratificada por el Poder Ejecutivo.
Los diputados fueron Luis Carballo Corrales, Fernando Volio Sancho, Carlos Luis Fallas Sibaja, Jaime Cerdas Mora, Bernardo Benavides Zumbado, Arturo Volio Guardia, Guillermo Cruz, José Albertazzi Avendaño, Fernando Lara Bustamante, Emilio Sanahuja Muñoz, Alfredo Picado Sáenz, Carlos Barahona Sánchez, Florentino Cruz González y Víctor Rodríguez Campos.
Desde 1925 La Liga Feminista luchó por la reforma de este artículo para que la ciudadanía política de las mujeres fuera una realidad.
A lo largo de más de 25 años, Angela Acuña, Corina Rodríguez, Sara Casal, Ana Rosa Chacón y otras y otros costarricenses, que creían en la igualdad de los seres humanos sin distingo de género, presentaron al Congreso y sus comisiones la solicitud, siempre —como se sabe— rechazada; la lucha de argumentos y convicciones, cada vez se reflejaba, tanto en la Gaceta Oficial como en los periódicos de esos años; ha quedado para que los y las costarricenses aprendamos lo difícil, lo perseverante y duro de las luchas por las convicciones verdaderas.
Para cuando se aprueba la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y para ese 4 de junio de 1947, los odios de la oposición cegaron a los diputados, y aunque era universalmente apoyada por la mayoría de las naciones del mundo, la igualdad política, aquí, o les dio miedo, o les dio cólera, que el presidente Picado se honrara en la historia por ser ese Ejecutivo el de la iniciativa.
Pero lo cierto es que la mayoría de los diputados no quisieron, como había sucedido desde 1925, darles el voto a las costarricenses.