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A pesar de los accidentes y los muertos, el Ejecutivo y el Legislativo no se ponen de acuerdo aún en cuál es la mejor regulación para los cilindros de gas


Usuarios del gas siguen en peligro

Los costarricenses deberían luchar por acabar con las malas prácticas de las administraciones. No hay justificación alguna para que por falta de los debidos reglamentos y controles mueran o sufran accidentes las personas.
A inicios del presente año un cilindro de gas explotó en una soda en Alajuela dejando como saldo cuatro personas muertas y solo durante el año pasado hubo 2.900 incidentes causados por cilindros de gas.
Al igual que los muertos por el colapso de un puente o accidentes y fallecimientos en una carretera cuyas laderas provocaron un alud, entre otros, el caso del gas pone en evidencia el desorden, la falta de regulación, controles y previsiones.
Lo que nunca falta, eso sí, es que se desaten violentos enfrentamientos verbales entre diferentes autoridades en defensa de una u otra tesis o justificación, después de que la población ha tenido que sufrir por la inacción y el incumplimiento de políticos en el ejercicio del poder.
El caso del llenado y distribución de los cilindros de gas no es una excepción. Por el contrario, luego de los muertos, el Ejecutivo y el Legislativo no se ponen de acuerdo aún en cuál es el mejor sistema para evitar que exploten esos cilindros sin que pueda establecerse siquiera la responsabilidad sobre el hecho.
¿No es para eso que cada cuatro años los costarricenses eligen gobernantes? ¿No es con la esperanza que cumplirán con su trabajo?
No solo no lo hacen sino que es frecuente escuchar a quienes ya estuvieron en algún cargo de la administración, en algún momento, quejarse porque la población critica las fallas (ahora llamadas “inconsistencias”).
Ante avalanchas de denuncias por corrupción, aparecen cantidad de portillos y excusas. No se sientan las debidas responsabilidades antes de que el tiempo las entierre en el olvido o en la impunidad.
Ante el descuido e incumplimiento de quienes deben regular, controlar y prevenir oportunamente y no lo hacen, no es nada extraño que la población vaya perdiendo la fe en la oferta política. Antes bien, es una reacción lógica.
En el caso de los cilindros de gas, es inexcusable que no se regule, sin ninguna pérdida de tiempo, una comercialización sin riesgos para quienes los distribuyen, los utilizan, y para quienes, sin usarlos, se encuentran cerca de las áreas de peligro si hay descontrol.

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