Enviar
Lunes 18 Agosto, 2014

Podemos ser los líderes en investigación y desarrollo en energías limpias


Un reto… desarrollar nuevo clúster

Con un esfuerzo financiero familiar logré la instalación en el techo de mi hogar de un sistema solar que nos permite el calentamiento del agua de toda la vivienda a un costo total cercano a los $2 mil y sin tener todavía datos que me corroboren la promesa de la reducción real en el consumo de kilovatios, es sumamente agradable ducharse, lavar platos y ropa con agua llevada hasta los 76 grados centígrados por el majestuoso, puntual y gratuito astro Sol. Sabiendo que esos 250 litros de agua caliente se renuevan cada 30 minutos y que el sistema térmico que cubre el tanque de almacenamiento garantiza que el agua calentada del día anterior amanezca conservando la temperatura cercana a los 40 grados centígrados.
Pero la cosa no acaba ahí, dado que yo vivo en las faldas de las montañas heredianas, cuando la temperatura del agua está por debajo de los 40 grados centígrados el sistema automáticamente calienta el agua a través de una resistencia con la electricidad de la red de distribución local.


Analizando que el Gobierno se va a tomar 18 meses para definir la estrategia que en materia energética nos guiará en los próximos años (la nueva matriz energética), y que el nuevo paradigma energético mundial se enrumba hacia la generación de energías en forma distribuida y ya no concentrada; creo que este es el momento para que el actual gobierno con una visión futurista y al mejor estilo costarricense, se salga de los esquemas tradicionales y nos movamos a la utilización intensiva de la energía solar.
Existen muchos intereses de empresas estatales y privadas que no ven con buenos ojos la estrechez en los flujos de caja que representaría el autoabastecimiento de las necesidades de energía por parte de los residentes de las viviendas y de las empresas mismas. Pero justamente ahí es donde radica la visión diferenciadora que debe inspirar a don Luis Guillermo Solís, para que saliéndose del “canasto”, como antaño eliminamos el ejército, creamos la CCSS, nos convertimos en un país ejemplo en áreas protegidas, educación, salud, turismo, y nos atrevimos a pasar de la maquila textilera tradicional a la maquila de tecnologías de punta, nos podamos convertir en el primer país latinoamericano que logra la independencia energética basada en tecnologías limpias y sostenibles ambientalmente.
El reto para el gobierno consistiría en masificar el uso de paneles solares, buscar líneas de financiamiento con la banca estatal que garantice la entrada de una mayor masa poblacional, que se estimule y regule a las empresas importadoras de esas tecnologías, que se amplíe al uso intensivo de automóviles eléctricos o híbridos, que se promueva el uso de artefactos eléctricos de bajo consumo de energía.
Así mismo, que se generen nuevas normas constructivas que aprovechen mejor el agua de lluvia, la luz solar, un mejor manejo de aguas residuales y desechos sólidos, la ventilación natural en las viviendas, obligar a la siembra de árboles en áreas sin uso a fin de ampliar el área foliar per cápita.
El reto es también buscar nuevas formas de generar ingresos fiscales producto de ese cambio matricial energético, pero sobre todo convertirnos en un país, que atreviéndose a hacer las cosas diferentes, construyamos un nuevo clúster disparador de un novedoso modelo de desarrollo que involucra la educación creando convenios con organizaciones mundiales patrocinadoras de este tipo de iniciativas.
Podemos ser los líderes en investigación y desarrollo en energías limpias, creación de zonas francas especializadas en la producción y comercialización de elementos de esa nueva industria, implementar un novedoso y rentable esquema tributario que sustituya los tradiciones ingresos a base de los hidrocarburos, pero sobre todo implementar un nuevo estilo de vida que nos consolide ya no solo como un país amante de los recursos naturales si no comprometido con ecotecnología a base de luz solar.

Mynor Retana Cárdenas
Ingeniero
[email protected]