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José Merino es reconocido como un líder respetable no solo por sus compañeros de ideas y luchas sino hasta por quienes fueron sus adversarios

Un hombre que honró la política

Justo en momentos en que tanta falta hacen los políticos capaces de honrar este quehacer, se fue de este mundo José Merino del Río un costarricense por elección (nacido en España) admirado y respetado por su forma de actuar.
Dos veces diputado, fiel representante de las ideologías de izquierda en el país, este politólogo y sociólogo es reconocido como un líder respetable no solo por sus compañeros de ideas y luchas sino hasta por quienes adversaban fuertemente sus posiciones.
Costa Rica necesita mucho este tipo de políticos. Los necesita nuestra democracia para alcanzar ese nivel de madurez que nos permita dirimir siempre las diferencias en el marco de altura y honor en que debe hacerse.
La partida de este político desgranó de inmediato en los medios de comunicación una cantidad de voces que tuvieron algo en común, más allá de ideologías o militancias. Fueron voces de sincera condolencia que reconocían en ese aliado o adversario unas virtudes que hoy necesitamos mucho en las arenas políticas.
Costa Rica tiene mucho que aprender de Merino del Río aunque él físicamente ya no pueda estar aquí para enseñarlas con su ejemplo, como lo hacía. Quien defiende toda una vida sus ideas, con argumentos, con honestidad, no solo merece respeto sino que sigue dando lecciones de provecho.
Hoy, que hasta en nuestro Primer Poder de la República suceden cosas y se dicen otras que nos avergüenzan, aprovechemos el momento de decir adiós a alguien que honró ese recinto para reflexionar en la manera de crecer, de pasar la adolescencia y adentrarnos en una joven madurez que nos haga sentir orgullosos ante el mundo.
La vida en democracia que pretendemos tener nos urge a ello. A enfrentar el presente y el futuro con una clase política que sepa poner en el lugar que le corresponde a esa actividad hoy tan devaluada.
Retornemos a la política su valor, su genuina misión. Despojémosla de ser un mero espacio para el despliegue de sucias estrategias, de vergonzosos aprovechamientos y de bajas intenciones.
Costa Rica necesita mucho de eso y sus hijos no pueden negárselo. Una patria fuerte, solidaria y feliz para el disfrute de todos no puede construirse sin políticos dispuestos a pensar y actuar por el bien común.
Nuestro agradecimiento a José Merino por haberlo hecho.

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