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Con voluntad política y acuerdo nacional, los profesionales a cargo del tema en las instituciones deben poner en marcha ya la solución al problema de alcantarillado

Un grave descuido histórico

El problema que enfrentan hoy los costarricenses, debido al descuido con que han tratado sus gobernantes históricamente el manejo de las aguas residuales de todo tipo, es grave.
El tema ha sido visto con mentalidad de subdesarrollo.
Las aguas negras se vierten sin ningún tratamiento a los ríos y el país está expuesto ahora a que también contaminen más fuentes de agua potable con riesgo para la salud y la economía.
Los únicos trabajos para recolección de aguas residuales, hechos en los últimos tres años, son pequeñas obras en Limón, Cañas y Liberia, de acuerdo con lo dicho en una nota de este medio el viernes anterior.
Por lo demás, las cifras son realmente alarmantes. Se calcula que diariamente caen al río Virilla más de 250 mil metros cúbicos de aguas sin ningún tipo de tratamiento. Esto aparte de la contaminación química, detectada por primera vez el año pasado con la presencia de arsénico en el agua potable de Guanacaste con niveles que duplicaron el valor máximo permitido.
Es evidente que el desarrollo sin orden ni regulaciones adecuadas en esa provincia muestra ya sus consecuencias no solo en la citada contaminación sino en el faltante de agua que hoy sufre.
La clase política costarricense debería aceptar la responsabilidad que le cabe en este problema y enfrentarlo implementando las medidas adecuadas para su solución puesto que su postergación solo puede llevar a una grave crisis.
El país cuenta con los profesionales que integran las planillas de las instituciones públicas a cargo de este tema y son ellos quienes deben, voluntad política mediante, establecer las formas de llegar a una solución técnica y financiera eficiente y justa.
Seguir empujando este problema hacia delante, bajo el argumento de que es muy cara la solución no hace más que agravar la situación. Esa ha sido la actitud de los gobiernos anteriores y ahora estamos frente a las consecuencias de esa inacción.
Debe llegarse a un gran acuerdo nacional para iniciar una verdadera salida correcta al problema de alcantarillado del país, antes de que las secuelas sean más lamentables aún.

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