Trampas mortales
Enviar

Se habla de la imprudencia de los conductores, pero no tanto sobre las condiciones de las vías por donde deben circular y el mal estado de algunos automotores

Trampas mortales

El mal estado de las carreteras y de muchos vehículos, más la imprudencia de algunos conductores, han convertido a nuestras vías en lo que un artículo de este medio la semana pasada llamó “trampas mortales”.
En efecto, 209 personas murieron en esos sitios entre enero y junio pasados y tomando en cuenta la cifra de todo el año anterior (289), se puede suponer que las víctimas se duplicarían al terminar 2012.

En este sentido se habla mucho de la imprudencia al conducir, pero no tanto sobre las condiciones de las vías por donde deben circular las personas y el mal estado de algunos automotores. Un ejemplo es el reciente paro de algunos transportistas de combustible ocasionado por no haber cambiado a tiempo sus deteriorados vehículos.
Iniciando por estos últimos, coincidimos con lo expresado y con las medidas tomadas por el gobierno. Los camiones cisterna que no han pasado las pruebas porque están en malas condiciones son un peligro en las carreteras y deben ser retirados de ellas.
Los conductores y sus acompañantes tienen derecho a circular por calles donde no haya peligros que pueden evitarse y que ponen en riesgo sus vidas.
Por otro lado, las rutas en muchos casos tienen mala o nula demarcación, son resbalosas y permiten deficiente agarre de las llantas a la carretera.
Esto también debe ser solucionado sin darle largas. Las personas pagan unos impuestos que se supone sirvan para dar mantenimiento adecuado a las vías, lo cual no se cumple en Costa Rica.
Debido a ello los dueños de vehículos deben constantemente gastar dinero tratando de reparar los daños que las malas carreteras les ocasionan, ya sea porque caen en un enorme hueco o por algo peor: un accidente. Esto sin contar con las tragedias en las que se pierden vidas.
Hay que agregar a ese panorama el diseño de las carreteras, algunas de ellas construidas hace muchos años, angostas y sinuosas a veces y en las cuales circulan enormes vehículos de carga (sin restricción horaria) que se cruzan a veces a toda velocidad con autobuses o vehículos particulares exponiéndolos a accidentes por el poco espacio que a estos les queda para pasar.
El reto para el Estado y las municipalidades es exigir en los carteles de licitación buenos diseños y garantía de duración de la carpeta asfáltica o de cemento (para lo cual deberá haber buenas bases) y de demarcación por al menos dos años con pinturas de larga duración.
A esto por supuesto, hay que agregar la supervisión y las pruebas durante la construcción de las vías. Tareas todas que parecen obvias pero que han de mencionarse porque en el país no se cumplen a cabalidad a juzgar por la condición de nuestras carreteras y calles.

Ver comentarios