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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Terremoto 2.0

Leiner Vargas [email protected] | Martes 18 septiembre, 2012



Reflexiones
Terremoto 2.0


Por muchos años he seguido el crecimiento y desarrollo de la investigación en materia de eventos sísmicos y vulcanológicos en Costa Rica, casualmente nos tocó estar muy cerca del viejo edificio que albergaba el Observatorio Vulcanológico y Sismológico (Ovsicori) de la UNA en los años 90.
También, nos tocó batallar juntos con los investigadores del Ovsicori para garantizar la renovación de la infraestructura y la mejora de las condiciones de los institutos de investigación especializados e interdisciplinarios de la UNA, ya al final de los años 90.
Tampoco fue fácil la lucha para lograr facilitar los recursos que la ley le daba al Ovsicori, cuando algún aventurero político conducía la Comisión Nacional de Emergencias.
El terremoto de Nicoya ha sido el evento natural más informado a los costarricenses, desde todo punto de vista, ciertamente la cantidad de notas de prensa y de comentarios en Internet dan cuenta de un evento que se vivió y se midió en la red de redes, Internet.
Desde la ubicación casi inmediata de la información del evento principal, hasta el registro de los datos y los eventos que continuaron al terremoto, se pasó cuenta de una cada vez más integrada relación entre lo que sucede y lo que se investiga y se difunde a los costarricenses en Internet. La mejora en la tecnología para la ubicación, el diagnóstico y el estudio de nuestra condición sísmica y vulcanológica ha sido una decisión nacional correcta y acertada. La inversión realizada desde la Universidad con recursos públicos y con la ayuda internacional ha dado sus frutos.
Al igual que en los sismos, la ciencia es un seguro país para enfrentar todo tipo de calamidades, desde la marea roja, la gripe aviar, el mal de Chagas, la contaminación de los mantos acuíferos, las energías alternativas para atender y mitigar el cambio climático y por supuesto, los instrumentos sociales, humanos y culturales que permiten mejorar la convivencia y la calidad de vida de los costarricenses.
El conocimiento en los distintos ámbitos permite prever y diseñar políticas públicas coherentes de cara a los retos país. Flaco favor le haríamos a la sociedad convirtiendo las universidades en colegios o fábricas de empleados para la coyuntura del mercado laboral existente.
Son muchos años de investigación sistemática lo que lleva al éxito en la ciencia, pensar la Universidad y la ciencia a corto plazo sería el peor error. El terremoto 2.0 es un claro ejemplo de lo que la ciencia hace y debe seguir haciendo por el beneficio del país, esperamos de la clase política una decisión urgente de aumentar, al 1% del Producto Interno Bruto, la inversión en ciencia, tecnología e innovación.
Este 2012 hemos dejado al Conicit y al Fondo de Incentivos sin recursos y seguimos con discursos y buenas intenciones, sin cacao para la ciencia, la tecnología y la innovación, no se puede hacer chocolate.

Leiner Vargas Alfaro
[email protected]