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Además de concretar la lucha contra la corrupción, ofrecida en campaña, tendrá el nuevo Gobierno que contar con un plan país y avanzar lo posible, en el camino correcto, todo lo que está paralizado


Tarea gigante pero no imposible

Hoy toman posesión de su cargo el nuevo Presidente de la República y su equipo de Gobierno. Les deseamos éxito en el duro camino lleno de escollos que inician. Su éxito será el de todos.
Se necesitarán una fuerte voluntad política y mucho trabajo para sacar adelante al país en todo lo que se ha rezagado y enderezar lo que funciona mal. Ambas cosas íntimamente relacionadas.
La tarea es enorme pero no imposible.
Dentro del panorama de prioridades hay temas candentes que la ciudadanía que le dio los votos le exigirá porque tiene mucho tiempo de sufrir malos servicios y poca transparencia en el uso de los fondos públicos.
La urgencia de atención médica de buena calidad en los hospitales de la Caja, sin las inaceptables listas de espera, y la garantía de sostenibilidad de las finanzas de la institución en general para el funcionamiento de sus diferentes regímenes, incluido el de pensiones, es un ejemplo.
La nueva presidenta ejecutiva entra mostrando la voluntad política y el conocimiento. Necesitará usar un buen bisturí para extirpar “tumores”.
El Ministerio de Obras Públicas y Transportes debe comenzar a operar al servicio de un plan que garantice que la obra pública realmente se haga en tiempo y costo razonable. Tocará al nuevo Ministro la reestructuración de esta entidad tan grande y tan ineficaz.
Descongelamiento y puesta en marcha del Sistema de Banca para el Desarrollo. Un gran reto pendiente desde el inicio de la apertura, para el crecimiento de las pymes, generadoras de la mayoría del empleo.
Estas son apenas algunas de las urgencias del país hoy, y no dudamos de que los nuevos jerarcas del Gobierno y de las instituciones descentralizadas entrarán a estudiar cada caso, ahora desde adentro, para diseñar su plan de acción acorde con las ofertas de campaña y con su plan país.
Sin embargo, aun los mejores planes pueden fallar si no se asegura ir a fondo en las intervenciones sin dejar grandes cabos sueltos e iniciando el control en todos los niveles.
Es práctica frecuente en Costa Rica creer que la sola aprobación de una ley, sin hacer luego que esta se cumpla, es buena forma de gobernar. Ahora, que tenemos tantos años de padecer el incumplimiento de ciertas leyes les tocará a las nuevas autoridades revisar cuántas se aprobaron y no se cumplen porque no se asignaron recursos para ello.
En fin, que además de concretar la lucha contra la corrupción, ofrecida en campaña, tendrá el nuevo Gobierno que contar con un plan país y arrancar, al menos, en el camino correcto todo lo que está paralizado.

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