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Sábado 4 Enero, 2014

Cuando los estudiantes logran resolver problemas de la vida real se dan cuenta de que las matemáticas y las ciencias tienen sentido


STEM Extremo

Probablemente has escuchado hablar de deportes extremos, pero tal vez no sabes a lo que me refiero cuando hablo de STEM Extremo, o X-STEM. Les cuento una experiencia tras visitar la Escuela Primaria Glenallen, integrante de la red de escuelas públicas X- STEM de Estados Unidos ubicada en el condado de Montgomery en Maryland. STEM (por sus siglas en inglés) significa Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas con una conexión con el mundo real. Eso es lo que los profesores se esfuerzan por alcanzar este año después de transformar Glenallen en una Academia STEM y en escuela de X-STEM durante el verano.
“¿Por qué el agua está contaminada?”, pregunta Zulay Joa a su grupo de alumnos de quinto grado que han detectado que el estanque de Greentown, su pueblo de mentira, tiene acidez alta. “Sra. STEM creo que la fábrica de medicamentos es la que está ensuciando el agua”, dice un estudiante, mientras que otro sugiere que la acidez puede ser causada por la granja de la ciudad. Zulay explica que luego de que los niños hayan formulado y puesto a prueba diferentes hipótesis para determinar el origen de la contaminación, cada equipo recibirá un presupuesto imaginario de $20 millones para comprar la cadena, las esponjas y otros materiales necesarios para la limpieza y prevención en la ciudad de miniatura.


“Queremos que vean que STEM es crucial para que nuestra sociedad funcione. Cuando los estudiantes logran resolver problemas de la vida real se dan cuenta de que las matemáticas y las ciencias tienen sentido”, aclara Zulay. Pero quizás uno de los estudiantes explica aún mejor de qué se trata el enfoque: “¡Es genial! En lugar de ver las imágenes de cosas. Tenemos que hacerlo”.
El principal desafío de este tipo de educación basado en la indagación es la inmersión. Los requisitos del plan de estudios de la mayoría de los sistemas escolares hacen que la inmersión sea casi imposible. Simplemente, no se puede hacer un proyecto significativo de ciencias en horas de clase de 45 a 60 minutos con frecuencia de una o dos veces a la semana, como lo establece el currículo. Lo que Peter y su equipo han logrado es que la inmersión sea posible dentro de las limitaciones del plan de estudios trabajando de manera transversal con todas las materias. En ese sentido, la escuela alarga el tiempo dedicado a proyectos STEM porque trabajan en todas las áreas temáticas. Y, aunque las clases teóricas de ciencias siguen el plan de estudios, estas se complementan con actividades prácticas durante las horas especiales y con materias relacionadas como estadísticas y matemáticas. Inclusive, inspirados por la Orquesta Armónica de Paraguay, los estudiantes hacen STEM durante la clase de música en la que diseñan y producen instrumentos musicales con desechos y materiales reciclables.
El siguiente problema que abordarán es el reto de género STEM. “Cuando construimos esta escuela, no había ni una mujer en el equipo de arquitectos e ingenieros. Para romper con este desequilibrio de género, tenemos que lograr que las chicas también se activen con STEM”, afirma con convicción Peter Moran. Para aumentar el número de niñas que están dispuestas a seguir carreras en STEM, la escuela ha forjado una alianza con una secundaria cercana. Su propósito es que jóvenes estudiantes exitosas en STEM en otra institución se conviertan en mentoras y modelos a seguir para niñas de la escuela primaria Glenallen. Apenas Peter ponga en marcha este programa, espero que me invite a una nueva visita.

Emma Näslund-Hadley

Especialista del BID