Enviar

Pongamos los pies sobre la tierra, para poder volver a soñar por las nubes


¿Soñar? Sí… ¡pero veamos la realidad!

¿Qué hacer para devolver a la ciudadanía el interés por organizarse y participar en la vida nacional, sin tanta desconfianza, descontento o indignación?
No solo por medio de la participación en partidos políticos, sino por tantas otras formas de agrupación que existen a fin de trabajar en las comunidades para la solución de ciertos problemas en cada localidad.
Existen maneras de lograrlo. Escuchar con verdadera atención, es la mejor forma de establecer un buen diálogo y relación con alguien. Con la ciudadanía ocurre lo mismo. Aquello es lo que espera de sus gobernantes.
¿Podemos acaso soñar con la Costa Rica en que desearíamos vivir, soñar en grande, mientras respiramos aire contaminado y no tenemos seguridad sobre la calidad del agua que tomamos?
¿Podemos creer en frases hechas, cuando nos piden que soñemos en grande, mientras comprobamos que aquellas necesidades primordiales para nuestra existencia están abandonadas o semidestruidas?
Lamentablemente eso es lo que está ocurriendo. A eso es a lo que se ha llevado en las últimas décadas a la Costa Rica que tiene todas las posibilidades de ser lo contrario.
Baste un ejemplo, entre tantos que se pueden poner, para ver el grado de descuido en que se ha dejado caer al país y por lo cual sufre ahora la población.
Hay un aumento constante de la contaminación del aire.
Las partículas de PM10 (sólidas o líquidas de polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento o polen) dispersas en la atmósfera y cuyo diámetro es menor a la milésima parte de un milímetro, ingresan a nuestra sangre a través de la nariz, con daño a la salud, como lo informa una nota de este medio el viernes recién pasado.
Además, la contaminación del agua va de moderada a grave, según monitoreos realizados, lo cual avanza en un 5% y un 10% por año, por deficiencias en el tratamiento.
Es indispensable que los costarricenses vean, en medidas concretas, el inicio a la solución de estos y muchos otros problemas esenciales, si se pretende que sean capaces de volver a ilusionarse y soñar.
Hay, en relación con los citados ejemplos, medidas que pueden ser inmediatas, otras a corto plazo, otras a mediano y largo plazo.
Cuando vemos, al transitar por las calles de la ciudad de San José, autobuses llenando de humo espeso y negro las vías, no podemos entender que no haya inspectores de tránsito sancionando esto, y tampoco que en los sitios de más presas a las horas pico tampoco se vea a estos oficiales en acción para minimizar el problema. Nada hacen sentados en su vehículo parqueado en una isla entre un cruce de vías con enormes atascamientos.
Pongamos los pies sobre la tierra, para poder volver a soñar por las nubes.
 

Ver comentarios