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No hay que negarse a los cambios ni desechar todo lo anterior. Las soluciones pueden estar en la flexibilidad y amplitud de mente que permitan el conecte y ajuste a la nueva realidad


Soluciones al desempleo

Actualmente hay diversas empresas buscando colaboradores y muchas personas que a pesar de eso no encuentran trabajo.
Soluciones a este problema seguramente existen pero no se trata de una sola salida sino de varias que, en su conjunto, ayuden a mitigar el problema mientras el sistema educativo cumple su misión, la cual no acometió oportunamente.
Si bien es cierto que algunos de los actuales desempleados han estudiado carreras o adquirido experiencia en áreas no muy buscadas hoy, pues no concuerdan en apariencia con conocimientos o destrezas que requieren las empresas, también es cierto que muchos de ellos son en realidad aptos para ser aplicados a las nuevas necesidades tras un breve periodo de adaptación y acople.
Esto depende, claro está, de una inteligente y flexible actitud de empleadores y empleados. Ni negarse a los cambios es bueno ni desechar todo lo anterior es conveniente. Quienes menos posibilidades tendrán de encontrar sus soluciones serán aquellos que carezcan de dicha flexibilidad y amplitud de mente que permitan el conecte y ajuste a la nueva realidad.
Los conocimientos pueden servir a nuevos y diferentes propósitos y entornos laborales si ambos, empleadores y colaboradores, se abren a la contingencia lo suficiente como para dar inicio a distintas experiencias que pueden resultar exitosas.
Se ha hablado bastante de la posibilidad o capacidad de “reciclarse” de las personas, y en algunos casos estas lo logran. Sin embargo esos procesos no se llevan a cabo de forma organizada en la sociedad, sino más bien en casos aislados como producto de situaciones espontáneas o especiales.
Esto, sin embargo no debería ser dejado al azar. Hacerlo no beneficia ni a empleadores ni a posibles empleados.
Pareciera que se han concentrado hoy esfuerzos en impulsar el emprendedurismo y eso está bien. Pero no hay razón para que esto no se acompañe con otro proceso paralelo como el que hemos expuesto.
No todas las personas formadas en diversas disciplinas están en condiciones de emprender, con base en sus conocimientos y capacidades, negocios propios. Mucho menos que los mismos no sean solo de subsistencia personal o familiar, sino capaces de constituirse en formales, generadores de empleo y contribuyentes.
Así pues, debería ponerse en marcha un programa destinado al “reciclaje” organizado y bien dirigido del potencial, los conocimientos y experiencias que poseen muchas personas, hoy en calidad de desempleados, que podrían pasar a contribuir con algunas empresas y con la sociedad, además de solucionar su problema económico.

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