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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Sinceramente

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 11 octubre, 2013


Necesitamos de partidos políticos de primera línea. Costa Rica no espera


Sinceramente

Este inicio de la campaña electoral nos ha traído y nos ha llevado conflictos y renuncias. Nos ha generado un clima proclive al abstencionismo. Nos ha vulnerado el sistema de partidos y nos ha agrietado, en consecuencia, el sistema electoral de nuestro país. Ha generado destrucción de estructuras partidarias. Ha lanzado a la segunda fuerza política del país en un rumbo incierto.
Con facilidad los electores habían venido diciendo que políticos tradicionales no eran convenientes. Con facilidad se repetía en todos los foros que nuevas caras eran indispensables.
Pues bien una buena y nueva cara apareció de candidato del PUSC. Preparado en medicina, títulos y grados, Director de uno de los grandes hospitales de Costa Rica. Hogar estable y una familia en extremo hermosa y exitosa en el desarrollo de su hogar.
Lo cierto es que dicha persona se encontró con un clima que un novato en quehaceres políticos no podía manejar. La lucha interna de tendencias, la intolerancia hacia el de unos, la coyuntura interna que hace que una casa no prevalezca dividida dio cuenta de él.
Grave es que el abstencionismo suba. Más grave aún es que un alto porcentaje de los electores consideren que los partidos políticos no sirven y no cumplen un papel en nuestro sistema. Sin partidos la democracia representativa simplemente no funciona. Las graves acusaciones externadas por el candidato que renunció estremecieron la conciencia de muchos y señaló al PUSC en graves deficiencias.
Mucho cuesta construir. Mucho. La destrucción de un partido político es un hecho insólito y grave que afecta tanto a sus partidarios como a sus adversarios.
Un partido es contrapeso, en democracia, de quienes ostentan el poder. El PUSC no ha sido destruido pero pareciera que en esta oportunidad, cuando parecía reconstruirse y colocarse como la segunda fuerza política de Costa Rica, las denuncias de su candidato y su posterior renuncia lo han colocado en entredicho.
La clase política debe de fortalecer sus cuadros y sus liderazgos. Nuevas generaciones de jóvenes ciudadanos deben avanzar a la primera fila de la representación política. Es menester renovar el retablo, nombres y caras. Más talentos con experiencia deben de surgir para bien del país. Muchos creían que solo caras nuevas eran necesarias. Ahora sabemos que se requiere experiencia y condiciones especiales en la persona que va a enfrentar este magno reto.
En la empresa privada se conservan los buenos en sus puestos por mucho tiempo, en el gobierno cada cuatro años todos van para afuera y lo que es peor, los electores querrían caras, nombres y experiencia nueva cada vez pero exigen excelencia en el desempeño. Gobernar en nuestros días es complejo y en esta hora de las comunicaciones, la oposición ha recrudecido para quienes desean llevar al país por una senda en particular.
Necesitamos méritos, capacidad, experiencia, valores, sentido común, profesionalizar a quienes van a dirigirnos para tener el mejor gobierno posible. Necesitamos concordia y propósitos comunes. Necesitamos de partidos políticos de primera línea. Costa Rica no espera.

Emilio Bruce

Profesor
[email protected]