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Aun aprobándose el paquete fiscal, no queda resuelto el déficit que enfrenta el gobierno y sigue el despilfarro en los gastos

Sigue el despilfarro

Una vez aprobado en primer debate el paquete fiscal presentado por el gobierno a la Asamblea Legislativa, y sabiendo que ahora la vida del proyecto depende de lo que decida la Sala Constitucional y de cuánto tiempo se tome para dar su veredicto, es indispensable tomar conciencia de que esto sucede sin que el gobierno haya dado claras muestras de disposición a parar los verdaderos despilfarros que en la administración pública continúan.
Si bien se han recortado un poco algunos rubros que permitieron mostrar una disminución en el presupuesto nacional, la realidad es que no se ha visto una seria voluntad de parar el derroche ahí donde más daña la buena salud del gasto público.
Basten algunos ejemplos para entender de qué estamos hablando.
No se han eliminado las consultorías ni la contratación de servicios especiales que duplican la planilla estatal en algunas instituciones que ya cuentan con profesionales semejantes a los contratados externamente.
Continúan en algunos entes del Gobierno central y de autónomas los alquileres de edificios y de equipos de cómputo, así como los incentivos salariales que podrían disminuirse.
Aunque ha bajado algo el rubro de publicidad y propaganda, este sigue siendo alto.
Algunas instituciones descentralizadas aumentaron en forma desconsiderada los salarios de sus funcionarios a pesar de que no generan ellas mismas los recursos para sus presupuestos, sino que se alimentan de los impuestos que pagan los costarricenses. Estas entidades están a cargo de jerarcas que fueron nombrados por el Ejecutivo, pero que hicieron caso omiso de la directriz de este de que no debía haber aumentos mayores a cinco mil colones en el sector público.
Los gobiernos locales aumentaron el salario de sus funcionarios en promedio en un 19% en el presupuesto aprobado en 2011.
Mientras esta fiesta de aumentos y gastos continúa, los costarricenses aparentemente serán sacrificados aún más con nuevos impuestos.
Aun aprobándose el actual paquete fiscal, no quedará resuelto el déficit que enfrenta el gobierno, pero sí quedará evidenciada, una vez más, la falta de voluntad para parar el despilfarro en muchos gastos, aumentados en forma desmedida durante la administración anterior.
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