Sí se puede gastar menos y cobrar mejor
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Se sabe que se requieren acciones para bajar el alto grado de evasión fiscal reinante. En cuanto a gastar menos, el presupuesto presentado está en manos de los diputados. Ellos tendrán la última palabra en ese sentido


Sí se puede gastar menos y cobrar mejor

La posición de este gobierno, de no aumentar impuestos hasta tanto no se hayan hecho bien otras tareas como gastar menos y cobrar mejor los impuestos, debería lograrse sin afectar demasiado al sector productivo, especialmente al que demuestre estar invirtiendo en el país, ni a las pequeñas empresas.
No obstante, se sabe que se requieren acciones para bajar el alto grado de evasión fiscal reinante.


En cuanto a gastar menos, el presupuesto presentado está en manos de los diputados. Ellos tendrán la última palabra en ese sentido y es posible que el Ejecutivo no lo haya reducido más a sabiendas de que luego sería recortado en varios rubros.
Esos rubros no solo abarcan diversos gastos superfluos que puedan haber quedado incluidos, sino otros aspectos que pueden ser de bastante peso en cuanto a bajar el costo de planillas públicas.
Nos referimos, por ejemplo, al aumento automático que se viene haciendo desde hace muchos años a los salarios de ese sector.
Aunque no se mide el rendimiento de cada empleado, todos entran en una condición que los hace acreedores a un premio como ese.
Para nadie es un secreto que hay burócratas que sí lo merecen, si hubiera presupuesto para pagarlo, así como otros que no.
La calificación de este personal siempre es buena y por ello todos reciben las llamadas anualidades, ya que gobiernos anteriores no quisieron poner orden en esto quizás por tener un costo político.
Hoy le corresponderá a la Asamblea Legislativa cambiar esos y otros abusos.
En esto parecieran coincidir los diputados Otto Guevara, del Movimiento Libertario, y Ottón Solís, del PAC.
Habrá que ver cuál es la posición de las otras bancadas y diputados.
Otros rubros pueden parecer de poca importancia en cuanto a bajar los gastos en general, a pesar de lo cual se deberían reducir, porque la suma de todos sí constituye un ahorro considerable.
Este es, por ejemplo, el rubro de los viajes al exterior, de los señores diputados y otros funcionarios públicos.
Esos gastos solo deberían aprobarse cuando se compruebe que es indispensable el viaje y que llevan una misión muy concreta de la cual deberán rendir cuentas a su regreso, a quienes pagan sus salarios, es decir, a los contribuyentes.
De otro modo, y aun si reciben tiquetes aéreos y estadías gratis, los legisladores no deben abandonar su trabajo. La tecnología permite hoy estudiar situaciones en otros países, contar con toda la información, sin necesidad de abandonarlo por varios días.
La tijera aplicada a este tipo de rubros, demostraría una voluntad política que en gobiernos anteriores no hemos visto.


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