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Martes 24 Septiembre, 2013

A los trabajadores les significa ahorros en transporte y alimentación, y para el país implica un impacto en la reducción de consumo de combustible y contaminación


Rompiendo esquemas con el teletrabajo

El teletrabajo surge en los años 70 en Europa y Estados Unidos, y en la última década se ha implementado progresivamente en Latinoamérica. Sin embargo, su aplicación implica un cambio cultural, un rompimiento de paradigmas fuertemente arraigados en la forma de administrar y liderar al personal.
Es por esta razón que ha sido difícil la aceptación de este esquema laboral en Centroamérica. Actualmente, solo el 30% de las empresas aplica el teletrabajo en la región. Muchos líderes siguen considerando que no pueden confiar en sus empleados y sienten que pueden ser menos productivos.
José Martínez, director del Centro de Investigación en Administración, Economía y Gestión Tecnológica (CIADEG-TEC), dijo: “Las empresas no han explorado los beneficios de contar con un verdadero modelo de teletrabajo, con estructura, procedimientos administrativos, logísticos y de control: debe haber cumplimiento de objetivos y cuotas de trabajo claras. Se requiere flexibilidad, que con la tecnología adecuada y el acceso a redes sociales, se puede conseguir, porque el modelo ideal de teletrabajo no pasa por cumplir el mismo horario sino precisamente por generar esa flexibilidad que produce satisfacción”.
En el caso de Costa Rica, se pretende promoverlo en el sector privado y público. El primero en implementarlo fue el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y existe un plan piloto para ir incorporando ministerios, empresas autónomas y otras instituciones; en el cual participarían los ministerios de Educación y Comercio Exterior, el Banco Nacional, la Procuraduría General de la República, la Universidad Estatal a Distancia y la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos. De igual forma, las empresas privadas, mayoritariamente transnacionales, lo están incorporando como incentivo a sus colaboradores.
En el ICE, por ejemplo, los resultados del teletrabajo han sido altamente satisfactorios y han superado las expectativas. De acuerdo con información suministrada por la institución, los teletrabajadores incrementaron su productividad en más del 150% y bajaron su nivel de estrés en más del 30%.
Aunque el teletrabajo puede aplicarse prácticamente en cualquier oficio o actividad, quienes mayor uso le dan son profesionales y directivos que laboran uno o dos días a la semana en sus casas, para reducir costos, tiempo de desplazamiento y aumentar la productividad.
Un estudio de Regus señala que los ahorros directos que genera el teletrabajo para las empresas en materia de costos operativos son un menor consumo de energía, de recursos como agua, utilización del espacio. A los trabajadores les significa ahorros en transporte y alimentación, y para el país implica un impacto en la reducción de consumo de combustible y contaminación.
Sobre el futuro del teletrabajo, es poco probable que los factores que han motivado su desarrollo desaparezcan: los problemas de tráfico aumentarán, el respeto al medio ambiente constituirá una mayor exigencia, las empresas necesitarán incrementar su flexibilidad y competitividad, tendrán que reorganizarse y contratar a personal más calificado, el cual a su vez también exigirá el teletrabajo como parte de sus beneficios.

Paula Leñero
Gerente de Consultoría
Deloitte