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Costa Rica debe iniciar el tipo de negocios, armoniosos con el cuidado del ambiente, que deberían acompañar en el día a día a los procesos educativos dirigidos a una mayor conciencia ambiental


Reciclaje: negocio de amplios beneficios

La viabilidad del negocio del reciclaje en el país, bien planteada y demostrada en un análisis que este medio publica hoy, vendría a solucionar el problema de la basura y podría significar beneficios para las municipalidades y sus habitantes.
Sin dificultades para implementarla, esta actividad debería ser estudiada por las autoridades competentes para ponerla en marcha. Bien manejada, es una operación con buena rentabilidad, amplia expansión y futuro.
Actualmente, varias grandes empresas nacionales están importando los desechos de papel, plástico, vidrio y metal, para transformarlos en productos terminados, como bolsas plásticas, envases y latas.
Este trabajo mueve importantes sumas en millones de dólares, lo que permite visualizar la posibilidad de un negocio que si bien se enfrentaría a la pequeña escala de la economía nacional, vendría a ahorrar el transporte de los desechos que actualmente se importan.
Por otro lado, las municipalidades tendrían que recoger y llevar a los botaderos mucho menos basura, lo cual significa además utilizar menos terrenos para esos fines.
Es decir, que la decisión de montar un sistema de reciclaje generaría beneficios para todos puesto que las personas podrían recibir incentivos económicos por la separación y entrega en los centros de acopio de sus desechos reciclables.
La sociedad en general, por otra parte, podría adquirir de este modo, e incorporar a su cultura, el conveniente hábito del reciclar que, una vez adquirido, es más fácil extender hacia otros aspectos de la vida.
Costa Rica debe iniciar el camino de este tipo de negocios, armoniosos con el cuidado del ambiente, que deberían acompañar en el día a día a los procesos educativos dirigidos a una mayor conciencia ambiental.
Los niños criados y educados en los hogares donde se practique el reciclaje, como parte de los buenos hábitos, son los jóvenes y adultos que mejor se adaptarán a las nuevas reglas que imponen el cambio climático y el modelo de desarrollo no sostenible que en muchos casos se ha venido practicando y que es necesario modificar.
Los empresarios interesados, por su lado, podrían desarrollar uno de los tantos negocios que en otras latitudes se realizan con éxito económico y ambiental.
 

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