Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 14 Agosto, 2013

El Gobierno de Costa Rica vive “fiado” al máximo y tiene por lo menos tres décadas de pagar irregularmente sus obligaciones con instituciones como el Seguro Social


¿Quiere prestar sus ahorros al Gobierno?


En la actualidad hay más de $2,5 mil millones en el sistema de Pensiones Complementarias ubicados en bancos privados y públicos. Es dinero real y 2,1 millones de trabajadores tienen cuentas a su nombre y con montos diversos dentro del sistema. El dinero es propiedad de ellos.
Ahora diversos grupos de presión y por lo menos un partido político sugieren usar ese dinero para construir la infraestructura que urgentemente requiere el país. Sin duda alguna se podría hacer mucho con esa cantidad de dinero. Sin embargo, deberían entender los que abogan por esta solución que estos dineros son propiedad privada, tanto como son las cuentas corrientes o ahorros. Estos no se pueden apropiar o confiscar.
Cuando se presta dinero normalmente hay cuatro criterios de suma importancia; la capacidad de pago del prestatario, su historia crediticia, el plan de pagos y las garantías que pudiera ofrecer. El Gobierno de Costa Rica vive “fiado” al máximo y tiene por lo menos tres décadas de pagar irregularmente sus obligaciones con instituciones como el Seguro Social. No puede dar garantías porque dentro del país es “soberano” y poner un embargo a la Casa Presidencial en Zapote si no paga, o algo similar, sencillamente no es posible.
Muy pronto tendría que pagar montos significativos internacionales por los incumplimientos con Harken Energy, Las Crucitas, Management and Training Corporation (cárcel de Pococí) OAS (carretera a San Ramón) y varios más.
Los mismos grupos políticos que ahora abogan por el uso de los dineros de las pensiones complementarias para proyectos infraestructurales desesperadamente necesitados, al referirse a los problemas de las deudas de Harken y otros, argumentan que “esas se pueden pagar cuando hay capacidad de hacerlo” y minimizan su importancia.
Pero hay otros dos factores a tomar en cuenta cuando toma su decisión de prestar o no sus ahorros al Gobierno para que construya infraestructura. Primero, ha demostrado una incapacidad de ejecutar proyectos cuando ha tenido acceso a fondos —un buen ejemplo es la carretera Juan Rafael Mora (la trocha) que colinda con el río San Juan. Segundo, desde hace cinco años tiene a su disposición $850 millones de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo y paga intereses sobre ese dinero. Hasta la fecha ha logrado usar menos del 10% en obras.
Ahora que se acercan las elecciones nacionales hay que escuchar las ofertas y las soluciones que ofrecen los candidatos a los puestos de elección popular.
Al que quiere pedir prestado de los ahorros de los lectores sería importante preguntarle ¿y cómo me va a repagar y a qué plazo? Es seguro que no tendrá respuesta coherente.
A los grupos que adversan las concesiones, por mejor que sean negociadas, es importante preguntarles ¿si estarían de acuerdo con un aumento fuerte en los impuestos que pagan? Porque si responden que no, deberían estar preparados para vivir en un país con una infraestructura cada vez más deteriorada. No van a poder tocar los ahorros de las pensiones complementarias.

Carlos Denton
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