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Miércoles 25 Junio, 2014

Diferentes estadios impositivos según la cotización internacional del barril del crudo, podría hacer que los ticos en vez de guardar sus vehículos por los altos precios (que no es nada malo para el planeta), se puedan permitir un consumo que vía volumen compense la renuncia al cobro de impuestos


Qué hacer con los precios de los combustibles

Se dice que los precios de los combustibles en Costa Rica son los más altos de Centroamérica y se sabe que el disparador de esos precios es en un 30% el impuesto y un 8,5% son los costos de operación, salarios y cargas sociales de Recope, la refinería que ya no refina pero que seguimos manteniendo los ticos con los precios de los combustibles.
El incremento en los precios de los combustibles va concatenado al incremento de otros bienes y servicios que consumen esa energía fósil y eso impacta la inflación que acumulada en los últimos 12 meses cerró en un 3,68% y que se convierte en una espiral de aumentos en la que todos perdemos.
Considerando que la siguiente propuesta no debe de ser novedosa para los estudiosos y expertos en el tema y pensando que la frase emitida por don Helio Fallas a la prensa, “el Gobierno nunca va a renunciar a nuevos ingresos”, con una visión del impacto en los precios de los combustibles en la sociedad si pude ser modificada, se podría valorar la siguiente alternativa:
Cada vez que el precio de los combustibles supere la barrera de los $100 por barril (es solo un ejemplo), el gobierno solo cobraría el 50% de la carga impositiva y cuando supere la imaginaria cifra de los $130 o la que se defina, solo cobrará el 25% de dicho impuesto. Adicionalmente se podría valorar que el Banco Central le dé un precio del dólar preferente ante esas circunstancias que disminuya el efecto de la volatilidad en el tipo de cambio.
Ese tipo de diferentes estadios impositivos según la cotización internacional del barril del crudo, unido a una revisión real del papel de RECOPE ya no como refinador sino como comprador de combustibles, podría hacer que los ticos en vez de guardar sus vehículos por los altos precios (que no es nada malo para el planeta), permita un consumo que vía volumen compense la renuncia al cobro de impuestos, y la frase de nuestro estimable Vicepresidente y Ministro de Hacienda siga manteniendo vigencia en un estado pobre y siempre necesitado de recursos frescos.

Mynor Retana Cárdenas

Ingeniero
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