Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 28 Agosto, 2014

Lo que necesitamos son medidas y políticas públicas que impulsen el crecimiento de nuestras industrias


Por si fuera poco

Con cien días de pena acepto que en las pasadas elecciones apoyé la alternativa PAC por considerarla menos peor que la opción verdiblanca. La novela política que vivimos en este 2014 se acabó y ahora estamos escribiendo la historia.
La esperanza es lo último que se pierde, pero no basta con cruzarnos de brazos a esperar que se pasen cuatro largos años. Lamentablemente muchas de las instancias gubernamentales solo actúan cuando la prensa les saca sus “trapos sucios” al viento. Hoy mi apoyo es para el “sector” turismo costarricense.


Para hoy se programó la presentación del informe de los primeros cien días de gobierno. Me parece que la “metida de patas” más aberrante del actual Gobierno ha sido la presunta baja de categoría a la actividad económica turística de sector a subsector y delegar su gestión al Ministerio de Economía, mismo que, por si fuera poco, no he sabido que haya hecho nada rescatable en estos cien días.
Si ya el pago retroactivo del impuesto de ventas del 13% sobre empresas turísticas vinculadas al entretenimiento natural como el rafting, el canopy o el senderismo ponía el ojo crítico sobre los fundamentos del Ministerio de Hacienda para trazar esta medida, las destrezas insuficientes que el Gobierno ha evidenciado, para marcar cambios requeridos por nuestra economía y sociedad, para ejemplo específico su incongruencia al especificar actividades sectoriales y su pasividad para tan siquiera poner en marcha el Comité de Competitividad Turística, siendo el turismo una representación tan importante para nuestro país… eso, estimados lectores, da vergüenza.
Que para colmo de males ni la vicepresidenta Ana Helena Chacón (quien funge como la Coordinadora del Comité de Competitividad Turística del actual gobierno), ni el mismo presidente Luis Guillermo Solís (quien firmó el decreto relativo a los sectores el pasado 25 de julio y publicado en La Gaceta el 20 de agosto), puedan explicar qué justificantes dieron lugar a este cambio tan trascendental… eso, estimados lectores, me reafirma no solo la vergüenza ajena que les compartí que siento, sino una verdadera preocupación, porque absurdos como este podrían acabar con muchos años de esfuerzo por fortalecer directamente el “sector” turístico costarricense, y extender sus beneficios a actividades como la construcción y el comercio, así como a servicios conformados por restaurantes, hotelería, actividades inmobiliarias, servicios comunales-sociales y personales, transporte. Definitivamente no es poca cosa a lo que estamos prestando atención.
No entiendo para qué una marca país “verde” si deshacen “con una mano”, o debería decir “con una firma”, lo que tanto esfuerzo y dinero le ha costado al país.
Cambios de alto impacto para el desarrollo país no deben ser antojadizos. Definitivamente Costa Rica no está en condiciones de permitirse este tipo de retrasos. Mientras nuestros países vecinos le apuestan agresivamente al desarrollo, lo que necesitamos son medidas y políticas públicas que impulsen el crecimiento de nuestras industrias, no más cambios sin sentido de los que ya todos estamos cansados.

Alejandra Esquivel G.
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