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Política monetaria para 2013

Miguel Angel Rodríguez marodrige@gmail.com | Lunes 07 enero, 2013


Reservas monetarias internacionales creciendo más allá del blindaje que se había propuesto establecer el Banco Central


Política monetaria para 2013

“Año nuevo vida nueva”. Pero no tan rápido. Por importantes que sean nuestros propósitos de cambio y por fielmente que los cumplamos, llegamos a 2013 con las mismas circunstancias del último día del año viejo. Igual ocurre para las naciones.
En Costa Rica heredamos de 2012 una economía que creció bien pero que se fue desacelerando en los últimos meses. Un crecimiento generado principalmente en el sector de las exportaciones promovidas y no tanto en la producción agrícola e industrial para el mercado doméstico, ni en las exportaciones sin incentivos. Un nivel de desempleo que se mantiene alto desde el inicio de la crisis financiera internacional. Un tipo de cambio que ha venido revaluando el colón y que repta por la banda inferior del sistema cambiario establecido. La inflación de los últimos tres años, aunque mayor a la internacional, es la más baja de las cuatro últimas décadas. Una muy alta inversión directa externa y atractivos diferenciales de interés para atraer capital golondrina. Reservas monetarias internacionales creciendo más allá del blindaje que se había propuesto establecer el Banco Central. Y, claro, una recaída en el déficit fiscal producto del plan “escudo” que hace que la deuda pública total y la externa crezcan, la última con los eurobonos. Y de la última década recibimos la singular realidad de ser la economía latinoamericana en la cual ha aumentado más la desigualdad, al tiempo que en nuestro continente esa condición disminuye.
Y también recibimos del año viejo tasas nominales y reales de interés muy elevadas, en un mundo en el cual las tasas de corto plazo son casi cero en las sociedades con menor riego país. Ya la señora Presidenta se ha quejado de los altos intereses prevalecientes que resultan, entre otras cosas, de la colocación de bonos del gobierno y el Banco Central y de las prácticas de los bancos comerciales del Estado.
Si siguen entrando dólares que vienen a lucrar —con las altas tasas de interés, la moderada inflación y el tipo de cambio prácticamente fijo— el Banco Central seguirá comprándolos para evitar que el colón caiga bajo la banda inferior. Luego, para evitar que se incremente la inflación con esa mayor emisión de colones, el ente emisor los esterilizará colocando bonos, y sus pérdidas aumentarán afectando así el nivel del ya alto déficit del sector público.
¿No sería más recomendable cambiar esa política?
Si el Banco Central y la banca comercial estatal promueven una tasa de interés más baja, disminuirá la entrada de capital golondrina. Caerían los costos financieros para el gobierno. Las inversiones productivas se volverán más rentables, lo que podría generar aumento del empleo. Si crece más la producción agrícola, industrial y de construcción se demandaría más trabajo de menor calificación lo que ayudaría a paliar la desigualdad. No se incrementarían las pérdidas del ente emisor. La inversión directa extranjera no se afectaría. Y si se opta por dejar flotar el colón eliminando las bandas, cualquier exceso de ingreso de capital financiero se equilibrará mediante modificaciones en el tipo de cambio y no vía pérdidas del Banco Central. Claro si no se restringe al mismo tiempo la demanda del gobierno la inflación podría crecer.
La disyuntiva es clara y amerita discusión.
 

Miguel Angel Rodríguez

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